El extraño mapa que dice que América fue descubierta en 1494

1514 Cornelius Aurelius completo baja-res

Esto de aquí arriba es el primer mapa que se publicó en los Países Bajos, impreso en la ciudad de Leiden en 1514. Es un mapamundi pero a primera vista cuesta reconocer los contornos de los continentes, de lo distorsionados que aparecen. África y Arabia se muestran encogidas mientras que una enorme península Ibérica parece a tiro de piedra de unas islas que resultan ser las Antillas. La forma de las tierras americanas es probablemente la más extraña de cualquier mapa que haya visto. Aun más sorprendente, en la isla-continente rotulada América unas líneas de texto dicen que fue descubierta por los españoles en 1494.

A pesar de su aspecto desconcertante para el ojo actual, este mapamundi tuvo bastante éxito, ya que fue reeditado al menos tres veces en los años siguientes. Se conservan dos ejemplares fechados en 1514 y ambos se encuentran insertos en sendos ejemplares de la Crónica de Holanda, Zelanda y Frisia, una obra del humanista neerlandés Cornelius Aurelius. Por ello se cree que Aurelius debió ser también el autor del mapa.

Aurelius, como buen humanista, rellenó el mapa de texto casi por completo. En Europa se limitó generalmente a topónimos pero para las tierras más lejanas dejó constancia de las informaciones de que disponía. Muchos de estos textos, así como la disposición general de los continentes, debió tomarlos del mapa de Waldseemüller de 1507.

Mapa de Waldseemüller de 1507, el primero que nombró “América” al Nuevo Mundo. Imagen cortesía de Wikimedia Commons.

Aurelius llamó América al continente sudamericano, usando la palabra inventada por Waldseemüller siete años antes. Entre otros muchos detalles que delatan que Aurelius copió del mapa de Waldseemüller podemos citar que en las costas del Ártico escribió que “aquí hay osos blancos” (hic sunt ursi albi) con las mismas palabras que Waldseemüller; o que dibujó un papagayo muy parecido en Sudamérica.

Aurelius debía seguir de cerca los descubrimientos geográficos de portugueses y castellanos, ya que en varias regiones del mapa apuntó el año en que habían sido descubiertas así como la bandera portuguesa o castellana correspondiente. De hecho, estos datos constituyen uno de los aspectos más valiosos de la obra, ya que revelan cómo llegaba a los Países Bajos la información (o la desinformación) sobre los descubrimientos ibéricos.

1514 Cornelius Aurelius Taprobana anno 1507 y Aurea Chersonesus 1513
Costas índicas del sur de Asia en el mapa de Aurelius. Las dos banderas indican conquistas portuguesas recientes: Calicut y Malaca (“aurea chersonesus”). En esta última se indica la fecha correcta de su conquista, 1513. Llama la atención que la noticia de la toma de Malaca llegase tan rápido a los Países Bajos que pudiese ser incluida en un mapa de 1514.

En el extremo occidental del mapa aparecen las islas de Cuba (“Ysabella”) y Espagnola (“Spangnola”). Sus perfiles son casi irreconocibles. En ambas aparece indicada la fecha de su supuesto descubrimiento: 1497.

1514 Cornelius Aurelius Ijsabella frente a Gallicia
El texto dice “Isabela –es decir Cuba– descubierta para el rey de España año de 1497” (Ysabella inventa per regem hispanie anno 1497). La cifra 4 tiene una forma extraña para nosotros pero relativamente habitual en aquella época.
1514 Cornelius Aurelius Spangnola frente a Lisbona
Una leyenda similar cubre la isla Española. A la derecha de la isla, se diría que a poca distancia, se ve la ciudad de “lisbona” o sea Lisboa.

Esta sorprendente fecha de 1497, cinco años posterior a la fecha real de descubrimiento de 1492, es en realidad fácil de explicar. Proviene de la obra que Waldseemüller y sus compañeros publicaron en Saint-Dié, en la que ensalzaron los viajes de Amerigo Vespucci y le atribuyeron el descubrimiento de la tierra firme americana en 1497. Ya conté hace un tiempo que este error de Waldseemüller fue difundido por Petrus Apianus y lo repitió hasta Copérnico.

Volviendo al mapa de Aurelius, más al norte aparece también el año de 1497 en un territorio que solo puede identificarse al compararlo con su equivalente en el mapa de Waldseemüller. Es en efecto una mala copia de la Norteamérica de ese mapa, sin preocuparse de proyección cartográfica ni orientación. Lo delata sobre todo el topónimo “Parias”, situado más o menos en el mismo lugar en ambos mapas.

Por fin llegamos al continente sudamericano y al dato que me ha servido para titular esta entrada. En la tierra firme sudamericana, rotulada AMERICA por Aurelius, una leyenda dice “Toda esta provincia ha sido descubierta por mandato del rey de Castilla, España y Aragón en el año 1494” (Tota ista provincia inventa est per mandatum regis castelle hispanie et aragonie anno 1494). La fecha es sorprendente porque la cronología oficial nos dice que no fue hasta 1498 que Colón pisó por vez primera el continente americano.

1514 Cornelius Aurelius America
La isla-continente América en el mapa de Aurelius.

¿De dónde viene entonces esta fecha de 1494? El investigador holandés C.P. Burguer, que fue el primero en estudiar en detalle y publicar un facsímil del mapa de Aurelius, se limitó a decir que no tenía explicación para ella. Más recientemente, en la obra Columbian Iconography, se ha aventurado que se tratase de un error de imprenta (“perhaps a misprint?”).

Lo del error de imprenta es una opción siempre socorrida para quitarse de encima datos que no encajan con la teoría general. En este caso, sin embargo, me parece poco creíble. Aurelius fue muy cuidadoso con los textos de su mapa; de hecho, corrigió un par de errores gramaticales de frases copiadas del mapa de Waldseemüller. No creo que dejase pasar un error de bulto como este.

Sería más productivo preguntarse qué fuentes pudieron conducir a Aurelius a tomar como cierto el dato de 1494. Porque resulta que no ha sido el único en dar ese año por bueno. Hace pocas décadas, el investigador español Juan Manzano publicó un libro titulado muy explícitamente Cristóbal Colón descubrió América del Sur en 1494. ¿Sabía Aurelius algo que nosotros ahora ignoramos?

 

Bibliografía consultada:

  • C.P. Burger Jr (1912), Een hollandsche wereldkaart.
  • C.P. Burger Jr (1916), De oudste Hollandsche wereldkaart. [digitalizado en Delpher Boeken; todas las imágenes del mapa de Aurelius en esta entrada provienen del facsímil contenido en esa monografía]
  • Johannes Keuning (1952), “XVIth Century Cartography in the Netherlands: (Mainly in the Northern Provinces)”, Imago Mundi, Vol. 9, pp. 35-60+62-63
  • Maria Teresa di Palma (1992), “Plate D-XVIII” in Gianni Eugenio Viola (ed.), Columbian Iconography, pp. 464-465.

El planisferio de Pesaro, ese gran desconocido


En la pequeña ciudad italiana de Pésaro se conserva uno de los mapas más antiguos de América y a la vez uno de los menos conocidos. Se trata de un planisferio sin título, fecha ni firma que, a falta de otro nombre, suele llamarse “carta oliveriana de Pésaro” por la biblioteca Oliveriana en la que se conserva. Por la información contenida en el mapa, los estudiosos han deducido que debe ser posterior a 1504 y probablemente anterior a 1508. Ricardo Cerezo dijo que este mapa es como una versión actualizada del mapa de Juan de la Cosa de 1500. Es verdad que la forma de la isla de Cuba es muy parecida entre los dos mapas.

Imagen de baja resolución del planisferio, tomada del sitio web de la Biblioteca Oliveriana.

Sobre el autor, desconocido, se ha dicho que pudo ser Nuño García de Toreno o Visconte de Maggiolo, en base al estilo artístico de algunas ilustraciones. Los topónimos están en su mayoría en portugués, algunos en italiano y algunas leyendas en latín, así que ni siquiera podemos estar seguros del origen geográfico del autor material del mapa. La información geográfica contenida en el mapa apunta sin embargo a la autoría intelectual de Amerigo Vespucci, que pudo aunar los descubrimientos portugueses con los castellanos. La costa de Brasil en el mapa de Pésaro corresponde bien con la información comunicada por Vespucci. Además, este planisferio es uno de los dos primeros mapas en llamar “Mundus Novus” al continente sudamericano. La frase Mundus Novus había sido popularizada por una carta publicada en 1504 bajo el nombre de Vespucci pero probablemente apócrifa y que fue todo un best-seller en su época.

El planisferio de Pésaro es uno de los grandes desconocidos de la época de los Descubrimientos. Uno de los motivos es la dificultad para obtener imágenes del mismo. Por ejemplo, el investigador Frederick Pohl pidió una fotocopia del mapa antes de la Segunda Guerra Mundial pero solo recibió un calco en 1947, que publicó en la revista Imago Mundi en 1950. Hoy día apenas existen imágenes digitales del planisferio de Pésaro. La que abre esta entrada, que muestra la zona del Caribe, es desde ahora la imagen más detallada del mapa disponible en internet.

Fuentes consultadas, en orden cronológico:

  • Frederick J. Pohl (1950), “The Pesaro map, 1505”, Imago Mundi, 7:1, pp. 82-84
  • Margaret S. Dilke and A. Brancati (1979), “The New World in the Pesaro Map”, Imago Mundi, 31:1, pp. 78-83.
  • Maria Teresa di Palma (1992), “Plate D-IV” in Gianni Eugenio Viola (ed.), Columbian Iconography, pp. 432-433.
  • Oswald A. Dilke and Margaret S. Dilke (1993), “Ptolemy’s Geography and the New World”, in Jerry M. Williams and Robert Earl Lewis (ed.), Early Images of the Americas: Transfer and Invention, pp. 263-286.
  • Ricardo Cerezo Martínez (1994), La cartografía náutica española en los siglos XIV, XV y XVI, pp. 125-126.

Alessandro Zorzi’s sketch maps

En español más abajo

At the latest Map Afternoon of the Brussels Map Circle, I gave a talk on Alessandro Zorzi’s sketch maps. Readers of this blog may remember that I presented several of those maps in an entry last September. Now you will be able to see a more complete description of Zorzi’s work and maps, with high-resolution images from a recently published facsimile. Enjoy!

 

En el último Map Afternoon celebrado por el Brussels Map Circle, di una charla sobre los bosquejos cartográficos de Alexandro Zorzi. Los lectores de este blog quizás recuerden que presenté algunos de esos mapitas en una entrada publicada en septiembre pasado. Ahora podrán ver una descripción más completa de la obra y los mapas de Zorzi, con imágenes de alta resolución tomadas de un facsímil publicado recientemente. Que lo disfruten (eso sí, en inglés).

¿Un indicio de América en un mapamundi del siglo VIII?

El Vaticano ha digitalizado hace pocos meses uno de los mapas más valiosos de su colección. Es un mapamundi centrado en el Mediterráneo y orientado con el sur hacia arriba que fue realizado en el siglo VIII, más concretamente entre los años 762 y 777. Forma parte de un manuscrito en latín que trata sobre el calendario y que fue catalogado como Vat. lat. 6018.

En  el mapa, las tierras de Asia, Europa y África se distribuyen en el interior de un círculo cuyo centro queda cerca de Jerusalén pero no exactamente en dicha ciudad. En torno al círculo se extiende un océano continuo, coloreado de verde, en el cual se encuentran algunas islas.

Solo se conserva otro mapamundi comparable de la misma época, en Albi (Francia), pero su información  geográfica es mucho menos detallada que la del mapa en el Vaticano. Estas dos obras se consideran los “mapas no abstractos” (es decir, que van más allá del mero diagrama cosmográfico) más antiguos que han llegado hasta nosotros.

Mapamundi contenido en el manuscrito Vat.lat.6018. Imagen reconstruida a partir de las páginas digitalizadas en Digita Vaticana.
Mapamundi contenido en el manuscrito Vat.lat.6018, folios 63v y 64r. Para formar la imagen completa, he recortado y juntado las imágenes digitales de las dos páginas, disponibles en Digita Vaticana.

El mapamundi del Vaticano es curioso por muchos motivos pero el que me ha llamado la atención es sobre todo uno. Frente a las costas africanas del Atlántico, el autor del mapa dibujó una isla alargada y en ella escribió la leyenda “insola incognita ori…? IIII partes mundi”; es decir, “isla desconocida” y “cuatro partes del mundo”. La palabra intermedia que comienza por ori es difícil de descifrar y al parecer se han propuesto varias lecturas diferentes.

Insula incognita frente a la costa atlántica africana.
“Insula incognita ori… IIII partes mundi” frente a la costa atlántica africana.

Si se tratase de una “insula incognita” a secas, no merecería mucha atención porque podría atribuirse a la mera imaginación del autor del mapa. De hecho, el mapa muestra varias islas en el mismo océano, algunas reales y otras legendarias con nombres como “Gadir”, “Sargodes” o “Esperida”(?), que pueden verse en la imagen insertada más abajo.

Sin embargo, la leyenda de esta isla menciona una cuarte parte del mundo que me deja perplejo. Casi la misma frase en latín (“quarta pars mundi”) aparecerá, muchos siglos más tarde, en una de las cartas atribuidas a Amerigo Vespucci que relata un viaje de descubrimiento a las costas del actual Brasil. En parte debido a dicha frase se ha considerado que Vespucci fue uno de los primeros en identificar la naturaleza continental de las tierras recientemente descubiertas en las Indias y que hoy día se llaman América.

Intrigado, acudí a la bibliografía especializada para ver si alguien había discutido ya esta cuestión, y así es. El mapa del Vat. lat. 6018 fue mencionado por primera vez en 1872 y su primera reproducción impresa data de los años 1920. Al parecer causó sensación en la época y Richard Uhden le dedicó un artículo en 1936, a pesar de que no pudo consultar el original. Solo a finales de la década de los 1990 se publicaron dos estudios que permitieron situar mejor el mapa en su contexto:

  • Evelyn Edson (1999) Mapping Time and Space: How Medieval Mapmakers Viewed Their World, British Library. Páginas 61-62.
  • Leonid S. Chekin (1999) “Easter tables and the Pseudo‐Isidorean Vatican map”, Imago Mundi, 51:1, 13-23, DOI: 10.1080/03085699908592900

Leonid Chekin consiguió datar el manuscrito que contiene el mapa, y en su artículo incluyó el siguiente comentario sobre la misteriosa isla desconocida del océano Atlántico:

“A long thin island in the south-west has an intriguing but unclear legend. This starts with the words insola incognita, continues with controversial abbreviations ori (?) sunt (or sol ?), and ends with IIII partes mundi. Scholars have read and interpreted the legends differently, but the island is generally understood to represent a landmass south of the equator but still in the Old World hemisphere. A comparison of the Vatican map with yet another of the maps in Lambert of St Omer’s Liber Floridus— which presents an essentially similar Atlantic with, however, an attempt to indicate a western landmass on the far side of the globe—broadens the interpretation and allows us to suggest that the unknown island on the Vatican map may also stand for a western landmass.”

Traducción:

“Una isla alargada y delgada en el sudoeste tiene una leyenda intrigante pero poco clara. Esta empieza con las palabras insola incognita, continúa con unas abreviaturas controvertidas ori (?) sunt (o sol ?), y termina con IIII partes mundi. Los estudiosos han leído e interpretado estas leyendas de diferentes maneras, pero en general se entiende que la isla representa un continente [o gran isla] situado al sur del ecuador pero todavía en el mismo hemisferio que el Viejo Mundo. La comparación  del mapa vaticano  con otro de los mapas del Liber Floridus de Lambert de St Omer —que muestra un Atlántico esencialmente similar con, sin embargo, un intento de indicar un continente occidental al otro lado del globo—ensancha la interpretación y nos permite sugerir que la isla desconocida en el mapa del Vaticano pueda también significar un continente occidental.”

Tenemos pues un artículo relativamente reciente y publicado en la muy seria revista Imago Mundi, que sostiene que no solo el mapamundi del Vat.lat.6018 sino también algún otro mapa de la Alta Edad Media plantean la existencia de tierras desconocidas hacia occidente, al otro lado del Atlántico. No sabemos si es porque tenían algún indicio o solo era una especulación razonable. En cualquier caso da que pensar y al menos a mí me hace mirar la cartografía de esa época con otros ojos.

Hispania e islas en el océano Atlántico.
Hispania (abajo a la izquierda) e islas en el océano Atlántico.

Para más información sobre el mapa y el manuscrito que lo contiene, véase el blog MacroTypography de Jean-Baptiste Piggin.

Para un facsímil digital del mapamundi de Albi, siga este enlace y busque la página 116.

Merci beaucoup à Jean-Baptiste Piggin d’avoir fait connaître la numérisation de cette carte via son blog et son Twitter !

El mapa impreso más antiguo de la costa oeste de Norteamérica

Mapamundi de López de Gómara tal y como se pressenta en su libro Historia general de las Indias.
Mapamundi de López de Gómara tal y como se presenta en su libro Historia general de las Indias.

Un mapa español publicado en 1552 fue el primero en mostrar impresa la costa oeste de Norteamérica. Su exactitud ha llamado la atención de investigadores actuales y la posible aparición en él de las islas Aleutianas, cerca de Alaska, resulta particularmente intrigante.

(más…)

Primera beca europea de investigación para un proyecto en historia de la cartografía

Version in English

A Portuguese chart of the Atlantic dated 1504. Image uploaded by Joaquim Gaspar to Wikimedia Commons.
Mapa portugués del Atlántico fechado en 1504. Imagen subida por Joaquim Gaspar a Wikimedia Commons.

Un proyecto propuesto por Joaquim Alves Gaspar, investigador del portugués Centro Interuniversitário de História das Ciências e da Tecnologia (CIUHCT), va a recibir 1,2 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Es la primera vez que una beca europea se concede a un proyecto de investigación en el campo de la historia de la cartografía.

El proyecto se titula “La carta náutica medieval y de la primera Edad Moderna: Nacimiento, evolución y uso” (“The Medieval and Early Modern Nautical Chart: Birth, Evolution and Use”) y ambiciona crear, en los próximos cinco años, un equipo internacional de siete investigadores para estudiar la génesis y evolución de la cartografía náutica antigua.

El doctor Gaspar, comandante retirado de la marina portuguesa, ha desarrollado desde 2002 una carrera en historia de la ciencia, centrándose en cartas nátucias medievales y del siglo XVI. Ahora tiene 67 años y es miembro del CIUCHT en la Universidad de Lisboa.

El proyecto analizará una amplia muestra de mapas, algunos de los cuales habían sido poco estudiados hasta ahora; por ejemplo, una carta hecha por Luís Teixeira en el último cuarto del siglo XVI que puede ser la más antigua que muestra líneas isogónicas, es decir, líneas de declinación magnética constante, más de 100 años antes de Edmund Halley.

El equipo del proyecto utilizará dos técnicas innovadoras para analizar los mapas, además del estudio histórico clásico. La primera técnica serán los métodos numéricos ‘cartométricos’ desarrollados por Gaspar a lo largo de la última década. La otra será el uso de herramientas ópticas, incluyendo el análisis multiespectral, una técnica que ha sido aplicada recientemente con éxito por otros investigadores para revelar aspectos desconocidos de un mapamundi del siglo XV.

Fuentes:

 

Resumen del proyecto

Of all the technical and scientific developments that made possible the early modern maritime expansion, the nautical chart is perhaps the least studied and understood. This fact is very surprising as it was through those charts that the newly discovered world was first shown to the amazed eyes of the European nations. Although the History of Cartography is a well-established academic discipline and old charts have been examined for many years, their detailed technical study is still in its infancy. What is the origin of the pre-Mercator nautical chart, how charts evolved technically over time and how they were used at sea are all critical questions that remain to be answered.I intend to approach these challenges in a truly interdisciplinary way, by using innovative and powerful tools as a complement to the traditional methods of historical research: analytical cartometric methods, numerical modelling and the examination of the manuscripts through special lighting. By applying these tools to a large sample of charts of various periods and origins, I aim to unveil hidden graphic content related to their construction and use, to characterize their main geometric features, to establish meaningful connections with contemporary navigational methods and exploration missions, and to numerically simulate their construction by taking into account the explanations given in the textual sources. The effectiveness of those techniques has already been demonstrated in my previous studies, such as in the solution of an historical enigma which had been alive for more than a century: the construction of the Mercator projection, in 1569. Now, I propose to handle a broader and more complex set of questions, which has eluded the historians of cartography for even a longer period.The clarification of these issues will have a ground-breaking impact, not only in the strict field of the History of Cartography, but also in the context of the intellectual history at large.

Los ‘otros’ mapas de Alessandro Zorzi que probablemente nunca has visto

English version

Zorzi
Mapa esquemático del Nuevo Mundo dibujado por Zorzi, tal como puede verse en henry-davis.com

Si te interesan las representaciones antiguas de América, probablemente ya hayas visto este mapita hecho por Alessandro Zorzi en el primer cuarto del siglo XVI. Se hizo relativamente famoso porque varios estudiosos de los siglos XIX y principios del XX remontaron su origen a un mapa perdido de Bartolomé Colón. Muestra el Nuevo Mundo como una gran masa continental conectada a Asia, con las Antillas hacia el centro del océano Atlántico.

Algunos lectores puede que sepan también que este mapa no es una obra independiente sino que es parte de una serie de esquemas contenidos en un códice compilado por Zorzi. En dos páginas cercanas a la que contiene el mapita anterior, se encuentran los dos siguientes.

Zorzi's sketch map of Africa and "Santa Croce" (nowadays Brazil), as can be seen in www.henry-davis.com
Mapa esquemático de África y de “Santa Croce” (hoy Brazil), tomada del mismo sitio web.
zorzi-asia
Idem para Asia. A lo largo de la costa del extremo Oriente se leen topónimos acuñados por Colón.

En realidad, las claras imágenes presentadas aquí arriba no son fieles a la realidad. Zorzi dibujó los mapas en los márgenes de un texto escrito por él mismo. Una imagen más exacta del aspecto de estos mapas se muestra aquí abajo. Los esquemas se entrelazan con el texto, en este caso una carta escrita por Cristóbal Colón desde Jamaica. Los mapas le ayudaban a Zorzi a hacerse una idea más clara del relato colombino. Los primeros estudiosos de los mapas de Zorzi no conocían este contexto, lo que llevó a varios malentendidos. Por ejemplo, ahora se descarta casi con toda seguridad que estos tres esquemas fueran copiados del mencionado mapa de Bartolomé Colón.

The two latter maps as found on Zorzi's codex (BNCF, BR 234, ff 56v-57r).
Los mapas de África y Asia en el códice de Zorzi (Biblioteca Nacional Central de Florencia, BR 234, ff 56v-57r).

Pero hay más. Estos tres mapas no son ni mucho menos una excepción en la producción de Zorzi. Este erudito escribió mucho, rellenando cientos de páginas de varios códices que hoy se conservan en bibliotecas italianas. Muchas de esas páginas contienen esquemas geográficos, similares en su estilo a los mostrados aquí. ¿Por qué nunca los has visto? Porque han sido publicados muy pocas veces, que yo sepa solo tres.

La primera fue en 1930, cuando Sebastiano Crino editó una monografía de 73 páginas sobre uno de los códices de Zorzi; monografía que ahora solo puede encontrarse en unas pocas bibliotecas selectas. La segunda vez consistió en la reproducción de solo unas páginas por Gaetano Ferro, The Genoese Cartographic Tradition and Christopher Columbus (Libreria dello Stato, he consultado la traducción al inglés de 1996). Gracias a un bibliófilo belga que llamó mi atención sobre este libro, ahora puedo compartir aquí imágenes de dos de estos mapas prácticamente desconocidos de Alessandro Zorzi:

Africa
África y Arabia con el sur arriba, a la manera árabe. La isla de Madagascar lleva su nombre portugués de S. Lorenzo. Un detalle curioso es que los meridianos graduados dan un valor bastante exacto para la longitud de África en el ecuador (entre 32 y 37 grados en este mapa, frente a 33 grados en la realidad).
Zorzi
Una mapa de la isla Española (“Insula Spagnola”) en una página de texto impreso que narra la expedición de Cristóbal Colón al sur de la isla en busca de oro.

Por último, y por suerte, hace muy poco, en 2014, se ha publicado una versión digital de los principales códices de Alessandro Zorzi, como complemento a las actas de una conferencia titulada Vespucci, Firenze e le Americhe. El eminente historiador italiano Luciano Formisano estuvo a cargo de editarlo en forma de CD-ROM. Las actas con el disco se pueden comprar en el sitio web del editor, Olschki por 53 €.

Los mapas del Holocausto

English version

Resumen de la presentación de Harrie Teunissen en  el coloquio “Map Afternoon” del Brussels Map Circle el 12 de marzo de 2016.

La Alemania nazi otorgaba gran importancia a los mapas y a los estudios geográficos. Sin embargo, hasta ahora pocos historiadores se habían interesado por los mapas nazis que sirvieron para planificar y ejecutar el genocidio de millones de personas, principalmente judíos.

El historiador holandés Harrie Teunissen presentó en Bruselas dos siniestros mapas nazis que ha conseguido localizar y adquirir. El primero es un mapa manuscrito del gueto judío de Varsovia, obra de un comandante de las SS que lo trazó sobre un mapa militar alemán preparado para la Luftwaffe. El barrio en el que quedaron confinados los judíos está señalado en color violeta, y en el mismo color se lee una escueta leyenda que dice “Juden Ghetto” junto a una estrella de David, y la firma del SS. Gracias a un estudio minucioso, Teunissen ha conseguido datar el mapa a una fecha exacta de 1940.

Warschau Juden Ghetto map
Harrie Teunissen de pie al lado de un mapa nazi del gueto judío de Varsovia.

El segundo mapa es de una escala mucho mayor y representa la población judía que existía en el noroeste de la Unión Soviética (y países ocupados) antes de la invasión alemana de 1941. El mapa fue publicado en 1942 y el ejemplar mostrado en la imagen es una reimpresión de principios de 1943. Según explicó Teunissen, para cuando este mapa fue publicado estaba totalmente obsoleto porque las fuerzas alemanas y las milicias locales habían matado ya a alrededor de un millón de judíos en la segunda mitad de 1941. Se pregunta por tanto cuál era el objetivo de los que publicaron este mapa: ¿identificar las poblaciones pendientes de aniquilación?, ¿celebrar gráficamente el “trabajo” realizado por los exterminadores? También comentó la amarga ironía de que este mapa es hoy día una fuente histórica valiosa para conocer a las poblaciones judías de antes de 1941, ya que para algunas de las regiones mostradas no existen apenas mapas etnográficos.

Verbreitung Juden Russland
Mapa nazi que muestra la distribución de la población judía en la Unión Soviética.

Tras esta presentación tan impactante, charlé un rato con Harrie. Me comentó que estos mapas habían sido acogidos con  reacciones encontradas en diferentes comunidades judías. Mientras algunas los consideran fuentes históricas valiosas, otras no quieren saber nada de ellos por tratarse de herramientas nazis de control y de propaganda.

En el sitio web de Harrie Teunissen, http://www.siger.org, pueden encontrar imágenes de alta resolución de estos y otros mapas del Holocausto; en concreto en las páginas The Holocaust in contemporary maps y Maps of the Warsaw Ghetto (ambas en inglés).

“El Atlas de El Escorial es uno más dentro de mi familia”: entrevista a Antonio Crespo

Portada del libro "Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI"Antonio Crespo (Madrid, 1961) acaba de ver su libro Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI publicado por el Instituto Geográfico Nacional. En él sintetiza más de quince años de investigación sobre tres proyectos iniciados en el siglo XVI por la corona española para levantar mapas detallados de la península Ibérica: la Descripción y Cosmografía de Hernando Colón, el Atlas de El Escorial y el mapa de Esquivel. Los tres son grandes desconocidos incluso para la mayoría de los historiadores de la cartografía y sorprenden por la cantidad de información geográfica que llegaron a acumular. El libro se puede descargar gratis desde la web del IGN.

Ingeniero técnico en Topografía y doctor en Geografía, Antonio Crespo comenzó su carrera en el Servicio de Fotogrametría del IGN en Madrid. Por motivos familiares hace 23 años tuvo que dejar ese trabajo, “muy a mi pesar porque me encantaba”, y trasladarse a Valladolid, donde trabaja actualmente como Jefe de Servicio de Informática en el Catastro.

 

–         ¿Cómo surgió tu interés por los mapas antiguos?

–         Cuando estudiaba en la Escuela de Topografía de Madrid había un profesor –Francisco Vázquez Maure– que era un apasionado de los mapas antiguos y de vez en cuando nos contaba historias sobre portulanos o relataba las aventuras de la medición del arco de meridiano en el Ecuador a mediados del siglo XVIII. Desde entonces fui leyendo cosas sueltas, sin orden ni concierto, y visitando exposiciones de mapas antiguos. Cuando llegué a Valladolid estudié Geografía y mi mujer me animó a seguir con el doctorado. Encontré el tema de la tesis en el catálogo de una exposición de mapas antiguos que acababa de visitar. Había un artículo sobre un misterioso mapa del siglo XVI: el Atlas de El Escorial, que sorprendentemente había sido estudiado por aquel profesor mío que narraba como nadie las aventuras y pormenores de los viejos mapas. Desde entonces, ese Atlas es uno más dentro de mi familia y todo lo que esté relacionado con la cartografía antigua tiene un plato en nuestra mesa.

–         Háblanos de tu trayectoria investigadora.

–         Realicé la tesis doctoral sobre El Atlas de El Escorial, un manuscrito del XVI compuesto por un mapa índice y veinte hojas. Para analizar este mapa me empeñé en estudiar con detalle todos los mapas previos y los posteriores, de manera que mis conocimientos de la cartografía de los siglos XV al XVIII aumentaron sin querer. Trabajé solo durante mucho tiempo hasta que me puse en contacto con Isabel Vicente Maroto, quien había publicado varios trabajos sobre el cosmógrafo Alonso de Santa Cruz. Ella me enseñó a ser riguroso, a no aventurar hipótesis sin justificarlas y me “obligó” a presentar la Tesis. Yo no tenía ningún interés en terminarla y seguía recopilando datos sin cesar, pero seguí su consejo y en seis meses resumí el trabajo de diez años. Por el camino fueron surgiendo cosas variopintas: el análisis de la edición facsímil de una Geografía de Ptolomeo del siglo XV (conocida como el Petit Ptolomeo) que se halla en la Biblioteca Nacional de París; catalogar mapas de coleccionistas para exposiciones; ponencias y artículos para congresos y revistas; conferencias; y lo que ahora me resulta más divertido, pequeños artículos divulgativos. En los últimos 5 años me he especializado en los grandes proyectos cartográficos españoles del siglo XVI y XVII, trabajo –o eso intento– en los Itinerarios de Hernando Colon y en descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos Pedro de Esquivel, Juan Bautista Labaña y Gabriel de Santa Ana.

–         ¿Cuáles han sido tus principales hallazgos?

–         Están relacionados con la Cartografía del XVI y del XVII. Mis trabajos parten fundamentalmente de las investigaciones realizadas por Gonzalo Reparaz, Francisco Vázquez Maure y Ángel Paladini. A partir de ellos, tras el análisis detallado de los documentos originales y la búsqueda de documentos en archivos y bibliotecas, aporto pruebas para demostrar que el Atlas de El Escorial, un mapa sin firma ni fecha, fue confeccionado por Alonso de Santa Cruz entre 1539 y 1545. También ofrezco información que permite demostrar que Pedro de Esquivel trabajaba en un mapa de España hacia 1555 por encargo de Felipe II.  Dada mi formación como topógrafo, era inevitable descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos citados. A partir de ellas se explica cómo era el trabajo de campo para trazar mapas precisos –lo eran para aquella época–, los métodos topográficos que empleaban, la forma de medir los ángulos y las distancias, los instrumentos de medida, las técnicas para dibujar los datos de campo, como construían tablas de coordenadas, etc…  Por otro lado, el gran logro que hemos de conseguir los investigadores es la divulgación de nuestros trabajos entre el público no especializado, convirtiendo nuestras sesudas páginas en una lectura amena que consiga que los lectores disfruten con las historias que ofrece la historia de la cartografía.

–         ¿Cuáles son las principales preguntas aun sin responder en tu campo de investigación?

–         Son muchas. Constatar hechos a partir de documentos de hace cuatrocientos y quinientos años es complejo. Partimos de cartas de los cosmógrafos explicando sus trabajos al rey, solicitudes de pago, nombramientos… casi todo son documentos oficiales en los que hay que leer entre líneas. Muy pocas veces hallamos cartas personales y notas que nos hablen de la vida y los trabajos de los cosmógrafos con claridad. La información que poseemos es como coger un puñado de arena de la playa: cuando aprietas la mano los granos se escapan entre los dedos. Por ello es importante localizar más datos que confirmen nuestras hipótesis y afirmaciones. En mi caso las preguntas están relacionadas con la vida y los trabajos de los cosmógrafos españoles y portugueses, de quienes me gustaría confeccionar –en un futuro lejano– biografías rigurosas y documentadas.

–         ¿Cómo has compaginado tu investigación con tus obligaciones familiares y profesionales?

–         Con la familia sin grandes problemas: mi santa esposa y mi paciente hija han facilitado mi labor y han incorporado el asunto de los mapas antiguos a sus vidas. Durante las vacaciones me dejan visitar los archivos y a veces me ayudan a buscar documentos, imágenes o a descifrar fotocopias. Lamentablemente los trabajos de investigación no me libran de las tareas domésticas. Otra cosa es el entorno laboral, donde solo una vez encontré apoyo y no ha servido de precedente. Para dar conferencias o asistir a congresos he de coger vacaciones, aun cuando existe la posibilidad de representar al organismo para el que trabajo, y por supuesto la financiación corre toda de mi cuenta. Cuando no eres profesor universitario, las cosas son más difíciles: si te invitan a formar parte de un equipo de investigación no puedes ser inscrito como investigador principal, no figuras en los “papeles” y algunos gastos –léase comida y alojamiento– no se contemplan. No obstante, gracias a estos grupos de trabajo he recibido alguna ayuda económica, que no suele superar los 400 euros al año y que se esfuman en fotocopias, gastos de desplazamiento y algún que otro libro.

–         ¿Alguna vez te has planteado dedicarte exclusivamente a investigar?

–         En 2005 solicité una beca Fullbright pero me fue denegada. Mis investigaciones han llegado a un punto en el que necesito consultar archivos nacionales y extranjeros y además muchas horas para desarrollar las libretas de campo de los cosmógrafos del XVI. Como necesito un sueldo y no me puedo permitir el lujo de vivir sin trabajar, he aplazado todas estas labores para cuando me jubile. Los investigadores independientes como yo, no vinculados a la universidad, no tenemos sitio en el sistema español de investigación.

–         ¿Qué consejos les darías a jóvenes investigadores españoles en Historia de la Cartografía? 

–         No sé dar consejos. Solo puedo decir que la Historia de la Cartografía no da para vivir. He visto a jóvenes investigadores abandonar magníficos proyectos porque han encontrado un trabajo de verdad, donde pagan de verdad. También he visto cómo se han rescindido los contratos a prometedores becarios y contemplo cómo otros Ingenieros en Topografía y Geodesia interesados en la cartografía antigua –mi hija, sin ir más lejos– han tenido que marcharse a Alemania a buscar un sueldo y un futuro. La historia de la cartografía española se reduce a trabajos aislados realizados por investigadores entusiastas, que tras varios años suelen abandonar cansados y aburridos. Yo mismo, que veo cómo se acaba mi ciclo, he optado por publicar las investigaciones realizadas para que otros tomen el relevo.