Historia y Mapas

Blog sobre mapas antiguos y descubrimientos geográficos

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Exposición virtual “Andalucía: la imagen cartográfica de la antigüedad a nuestros días”

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Este mes ha cumplido cinco años en línea una de las mejores exposiciones virtuales de mapas antiguos que conozco: Andalucía: la imagen cartográfica de la antigüedad a nuestros días. Como su nombre indica, la muestra recorre las maneras en las que el territorio de esta comunidad autónoma española ha sido plasmado en mapas a lo largo de los dos últimos milenios. Además de la riqueza y diversidad de las piezas mostradas, y de la rica historia que se adivina detrás detrás de ellas, la exposición virtual destaca porque pocas veces se combinan como en este caso una interfaz sencilla, textos de calidad e imágenes de muy alta resolución en las que se pueden pasar horas haciendo zoom para apreciar hasta los más recónditos detalles.

La exposición virtual es el reflejo digital de una exposición física organizada por el Centro de Estudios Andaluces de la Junta de Andalucía que se inauguró en marzo de 2010 en Granada y que desde entonces ha visitado Jaén, Almería, Córdoba, Cádiz y Sevilla. Si alguien desea instalarla en otra localidad, puede solicitarlo a través de la web de dicho centro.

Como los protagonistas indiscutibles de la muestra son los mapas, a modo de homenaje dedico el resto de esta entrada a detalles curiosos de algunos de ellos.

Mapa del al-Istajri. Gibraltar y Córdoba

El peñón de Gibraltar, representado como una montaña triangular, y la ciudad de Córdoba (gran círculo rojo) son los protagonistas de la representación de la península Ibérica en este colorido mapa del siglo X, obra del persa al-Istajri.

 

Atlas del Escorial. Detalle de la zona de Antequera.

Detalle de la zona de Antequera en la hoja 2 del Atlas del Escorial, borrador manuscrito de hacia 1550. Me llama la atención el nombre de una venta cercana llamada “del trabuco“, siglos antes de que esta comarca se hiciese famosa por el uso del arma del mismo nombre.

 

Piri Re'is Kitab-i-Bahriye. Almería.

También del siglo XVI es el precioso atlas portulano del turco Piri Re’is. La imagen muestra la bahía de Almería, con el cabo de Gata en la esquina inferior derecha.

 

Hispalensis conventus Chaves-Ortelius. Detalle desembocadura Guadalquivir.

En 1579 Abraham Ortelius publicó en Amberes un detallado y preciso mapa del arzobispado de Sevilla realizado por Jerónimo de Chaves. Este detalle del mapa muestra uno de los nudos estratégicos del mundo en aquellos tiempos en que las riquezas de América llegaban a Europa principalmente a través de los puertos de Sanlúcar de Barrameda y Sevilla.  El océano está decorado con un combate entre galeras y veleros y, como detalle curioso, una leyenda en latín que afirma que en la desembocadura del Guadalquivir estuvo antiguamente Tartessos, cuya localización sigue siendo un enigma hoy día.

 

Cuando se trazó este mapa, en 1748, las poblaciones del estuario del Tinto y el Odiel no atravesaban su mejor momento. Lejos quedaban las épocas en que sus marinos recorrían las costas africanas y americanas en busca de botín, y faltaban aun siglos para que surgiesen algunos de los elementos que dominan el paisaje hoy día: el Polo Químico y las poblaciones turísticas de Punta Umbría (de la que sí aparece una “Torre de Humbría”) y Mazagón.

 

Written by Luis A. Robles Macías

29 marzo, 2015 at 2:12 pm

4 conferencias para 2015 en Europa

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El año que viene se van a concentrar en Europa varias conferencias muy interesantes sobre la historia de la cartografía y de los descubrimientos geográficos. Para los que tengan la suerte de poder asistir, apunto aquí los datos principales.

Conferencia Lugar Fechas Idiomas
IV Workshop Historia de la Cartografía Ibérica Barcelona 4 a 6 marzo español, portugués, catalán
56th Annual Meeting of the Society for the History of Discoveries Londres 8 a 11 julio inglés
26th International Conference on the History of Cartography Amberes 12 a 17 julio inglés
13th Symposium of the International Coronelli Society for the Study of Globes Dresde 23 a 26 septiembre alemán, inglés

 

Written by Luis A. Robles Macías

11 noviembre, 2014 at 6:28 am

Publicado en Historia de la cartografía

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Charla de Chet van Duzer sobre la recepción de la Geografía de Ptolomeo

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Chet van Duzer comparando dos mapas de España, uno clásico y otro moderno, en un mismo manuscrito de Ptolomeo.

Chet van Duzer comparando dos mapas de España, uno clásico y otro moderno, en un mismo manuscrito de Ptolomeo.

El investigador independiente Chet van Duzer dio hoy una charla en la Universidad de Stanford titulada To Praise, and Yet to Modify: The Renaissance Reception of Ptolemy’s Geography (traducción: Elogiar y aun así modificar: La recepción renacentista de la Geografía de Ptolomeo), dentro de un ciclo dedicado a los manuscritos y la paleografía. Asistieron unas veinte personas, casi todas profesores.

Tras una breve descripción de la Geografía de Claudio Ptolomeo, Van Duzer explicó cómo, a finales del siglo XV y principios del XVI, la obra del alejandrino disfrutaba en Europa de gran prestigio. Se imprimieron muchas ediciones, sobre todo en Italia y Alemania, y hubo hombres de estado que se interesaron por su estudio. Y sin embargo algunos geógrafos de la época eran plenamente conscientes de que contenía graves errores y esto los ponía en un dilema: ¿cómo respetar la reputada herencia ptolemaica sin faltar por ello a la verdad geográfica? La parte más extensa de la charla de Van Duzer consistió en ilustrar algunas críticas, arreglos y mapas alternativos realizados por los diferentes editores y copistas de la Geografía, e incluso por los propios lectores. Algunos se limitaron a añadir notas a los mapas ptolemaicos en las que advertían de que alguna parte del mapa era errónea, por ejemplo el inexistente puente de tierra entre África y Asia. Otros iban más lejos y alteraban el trazado de los mapas para añadir tierras nuevas como Groenlandia, dibujar el golfo de Guinea en África o copiar perfiles costeros de cartas náuticas. En el caso más llamativo, un mapa de África (conservado actualmente en la JCB Library) fue repintado completamente para corregir su extremo meridional. Este solo fue revelado en los años 1980 mediante radiografías y, con más detalle, hace pocos años gracias a un análisis multiespectral del mapa.

En fin, algunos editores comenzaron a incorporar a sus Geografías “mapas modernos” al lado de los tomados directamente de Ptolomeo, llegando en algún caso a lo que Van Duzer denominó “realidades cartográficas paralelas”: se presentaban al lector dos versiones completas y contradictorias de la figura del mundo, la clásica y la moderna, y a él le quedaba la elección de creer en una o en otra. La fotografía aquí arriba muestra un ejemplo relativo a la península Ibérica.

La presentación estuvo muy bien ilustrada con imágenes detalladas de algunos de los ejemplares menos conocidos de la Geografía. Van Duzer, que es un gran experto en el tema con muchos libros y artículos a sus espaldas, supo mantener un nivel accesible que hizo la charla amena y fácil de seguir. En las preguntas y conversaciones posteriores a la presentación, se perfilaron varios temas que merecerían un estudio detallado. Se comentó que podría merecer la pena estudiar si la Geografía fue recibida de manera diferente en las distintas regiones de Europa. También sería deseable comparar las diferentes variantes que presentan las ediciones impresas y manuscritos de la Geografía, tanto en los valores de sus coordenadas como en el trazado de los mapas. Es un proyecto titánico pero que hoy día quizás sea abordable si se utiliza adecuadamente la tecnología digital para procesar las imágenes y las coordenadas de cada obra.

Written by Luis A. Robles Macías

6 noviembre, 2014 at 6:46 am

La longitud del Mediterráneo a través de la historia

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Detalle de la carta universal de Diego Ribero (Sevilla, 1529), uno de los mapas más antiguos con un Mediterráneo aparentemente exacto.

Detalle de la carta universal de Diego Ribero (Sevilla, 1529), uno de los primeros mapamundis con un Mediterráneo aparentemente exacto.

 

Al hablar de “errores cartográficos” en mapas antiguos solemos pensar en regiones exóticas, apenas exploradas por los europeos, o en islas míticas perdidas en el océano. Sin embargo el mar Mediterráneo, bien conocido y navegado desde la más remota antigüedad, aparece distorsionado – excesivamente alargado – en la mayoría de los mapas publicados hasta bien entrado el siglo XVIII. Esta paradoja había atraído la atención de algunos historiadores, sobre todo en el siglo XIX, pero hasta ahora faltaba un estudio exhaustivo del tema.

En un artículo, recién publicado en la revista e-Perimetron, analizo el error de la longitud del Mediterráneo en 124 mapas, 6 globos terráqueos y 36 listas de coordenadas de orígenes y épocas muy diversos. Los resultados confirman algunas de las grandes tendencias ya apuntadas previamente, en particular el hecho de que el principal culpable del error fue el alejandrino Claudio Ptolomeo. También salen a relucir excepciones intrigantes: mapas y tablas de coordenadas muy exactos, que hasta ahora habían pasado prácticamente desapercibidos; y se rebate la teoría que otorgaba a astrónomos como Kepler un supuesto protagonismo en la mejora de la exactitud de los mapas del Mediterráneo.

El artículo (en inglés) está en acceso libre en el siguiente enlace:

The longitude of the Mediterranean throughout history: facts, myths and surprises

La tabla con los resultados completos también está disponible gratis en formato OpenOffice o en formato Excel.

Written by Luis A. Robles Macías

4 junio, 2014 at 4:03 am

“El Atlas de El Escorial es uno más dentro de mi familia”: entrevista a Antonio Crespo

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Portada del libro "Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI"Antonio Crespo (Madrid, 1961) acaba de ver su libro Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI publicado por el Instituto Geográfico Nacional. En él sintetiza más de quince años de investigación sobre tres proyectos iniciados en el siglo XVI por la corona española para levantar mapas detallados de la península Ibérica: la Descripción y Cosmografía de Hernando Colón, el Atlas de El Escorial y el mapa de Esquivel. Los tres son grandes desconocidos incluso para la mayoría de los historiadores de la cartografía y sorprenden por la cantidad de información geográfica que llegaron a acumular. El libro se puede descargar gratis desde la web del IGN.

Ingeniero técnico en Topografía y doctor en Geografía, Antonio Crespo comenzó su carrera en el Servicio de Fotogrametría del IGN en Madrid. Por motivos familiares hace 23 años tuvo que dejar ese trabajo, “muy a mi pesar porque me encantaba”, y trasladarse a Valladolid, donde trabaja actualmente como Jefe de Servicio de Informática en el Catastro.

 

–         ¿Cómo surgió tu interés por los mapas antiguos?

–         Cuando estudiaba en la Escuela de Topografía de Madrid había un profesor –Francisco Vázquez Maure– que era un apasionado de los mapas antiguos y de vez en cuando nos contaba historias sobre portulanos o relataba las aventuras de la medición del arco de meridiano en el Ecuador a mediados del siglo XVIII. Desde entonces fui leyendo cosas sueltas, sin orden ni concierto, y visitando exposiciones de mapas antiguos. Cuando llegué a Valladolid estudié Geografía y mi mujer me animó a seguir con el doctorado. Encontré el tema de la tesis en el catálogo de una exposición de mapas antiguos que acababa de visitar. Había un artículo sobre un misterioso mapa del siglo XVI: el Atlas de El Escorial, que sorprendentemente había sido estudiado por aquel profesor mío que narraba como nadie las aventuras y pormenores de los viejos mapas. Desde entonces, ese Atlas es uno más dentro de mi familia y todo lo que esté relacionado con la cartografía antigua tiene un plato en nuestra mesa.

–         Háblanos de tu trayectoria investigadora.

–         Realicé la tesis doctoral sobre El Atlas de El Escorial, un manuscrito del XVI compuesto por un mapa índice y veinte hojas. Para analizar este mapa me empeñé en estudiar con detalle todos los mapas previos y los posteriores, de manera que mis conocimientos de la cartografía de los siglos XV al XVIII aumentaron sin querer. Trabajé solo durante mucho tiempo hasta que me puse en contacto con Isabel Vicente Maroto, quien había publicado varios trabajos sobre el cosmógrafo Alonso de Santa Cruz. Ella me enseñó a ser riguroso, a no aventurar hipótesis sin justificarlas y me “obligó” a presentar la Tesis. Yo no tenía ningún interés en terminarla y seguía recopilando datos sin cesar, pero seguí su consejo y en seis meses resumí el trabajo de diez años. Por el camino fueron surgiendo cosas variopintas: el análisis de la edición facsímil de una Geografía de Ptolomeo del siglo XV (conocida como el Petit Ptolomeo) que se halla en la Biblioteca Nacional de París; catalogar mapas de coleccionistas para exposiciones; ponencias y artículos para congresos y revistas; conferencias; y lo que ahora me resulta más divertido, pequeños artículos divulgativos. En los últimos 5 años me he especializado en los grandes proyectos cartográficos españoles del siglo XVI y XVII, trabajo –o eso intento– en los Itinerarios de Hernando Colon y en descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos Pedro de Esquivel, Juan Bautista Labaña y Gabriel de Santa Ana.

–         ¿Cuáles han sido tus principales hallazgos?

–         Están relacionados con la Cartografía del XVI y del XVII. Mis trabajos parten fundamentalmente de las investigaciones realizadas por Gonzalo Reparaz, Francisco Vázquez Maure y Ángel Paladini. A partir de ellos, tras el análisis detallado de los documentos originales y la búsqueda de documentos en archivos y bibliotecas, aporto pruebas para demostrar que el Atlas de El Escorial, un mapa sin firma ni fecha, fue confeccionado por Alonso de Santa Cruz entre 1539 y 1545. También ofrezco información que permite demostrar que Pedro de Esquivel trabajaba en un mapa de España hacia 1555 por encargo de Felipe II.  Dada mi formación como topógrafo, era inevitable descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos citados. A partir de ellas se explica cómo era el trabajo de campo para trazar mapas precisos –lo eran para aquella época–, los métodos topográficos que empleaban, la forma de medir los ángulos y las distancias, los instrumentos de medida, las técnicas para dibujar los datos de campo, como construían tablas de coordenadas, etc…  Por otro lado, el gran logro que hemos de conseguir los investigadores es la divulgación de nuestros trabajos entre el público no especializado, convirtiendo nuestras sesudas páginas en una lectura amena que consiga que los lectores disfruten con las historias que ofrece la historia de la cartografía.

–         ¿Cuáles son las principales preguntas aun sin responder en tu campo de investigación?

–         Son muchas. Constatar hechos a partir de documentos de hace cuatrocientos y quinientos años es complejo. Partimos de cartas de los cosmógrafos explicando sus trabajos al rey, solicitudes de pago, nombramientos… casi todo son documentos oficiales en los que hay que leer entre líneas. Muy pocas veces hallamos cartas personales y notas que nos hablen de la vida y los trabajos de los cosmógrafos con claridad. La información que poseemos es como coger un puñado de arena de la playa: cuando aprietas la mano los granos se escapan entre los dedos. Por ello es importante localizar más datos que confirmen nuestras hipótesis y afirmaciones. En mi caso las preguntas están relacionadas con la vida y los trabajos de los cosmógrafos españoles y portugueses, de quienes me gustaría confeccionar –en un futuro lejano– biografías rigurosas y documentadas.

–         ¿Cómo has compaginado tu investigación con tus obligaciones familiares y profesionales?

–         Con la familia sin grandes problemas: mi santa esposa y mi paciente hija han facilitado mi labor y han incorporado el asunto de los mapas antiguos a sus vidas. Durante las vacaciones me dejan visitar los archivos y a veces me ayudan a buscar documentos, imágenes o a descifrar fotocopias. Lamentablemente los trabajos de investigación no me libran de las tareas domésticas. Otra cosa es el entorno laboral, donde solo una vez encontré apoyo y no ha servido de precedente. Para dar conferencias o asistir a congresos he de coger vacaciones, aun cuando existe la posibilidad de representar al organismo para el que trabajo, y por supuesto la financiación corre toda de mi cuenta. Cuando no eres profesor universitario, las cosas son más difíciles: si te invitan a formar parte de un equipo de investigación no puedes ser inscrito como investigador principal, no figuras en los “papeles” y algunos gastos –léase comida y alojamiento– no se contemplan. No obstante, gracias a estos grupos de trabajo he recibido alguna ayuda económica, que no suele superar los 400 euros al año y que se esfuman en fotocopias, gastos de desplazamiento y algún que otro libro.

–         ¿Alguna vez te has planteado dedicarte exclusivamente a investigar?

–         En 2005 solicité una beca Fullbright pero me fue denegada. Mis investigaciones han llegado a un punto en el que necesito consultar archivos nacionales y extranjeros y además muchas horas para desarrollar las libretas de campo de los cosmógrafos del XVI. Como necesito un sueldo y no me puedo permitir el lujo de vivir sin trabajar, he aplazado todas estas labores para cuando me jubile. Los investigadores independientes como yo, no vinculados a la universidad, no tenemos sitio en el sistema español de investigación.

–         ¿Qué consejos les darías a jóvenes investigadores españoles en Historia de la Cartografía? 

–         No sé dar consejos. Solo puedo decir que la Historia de la Cartografía no da para vivir. He visto a jóvenes investigadores abandonar magníficos proyectos porque han encontrado un trabajo de verdad, donde pagan de verdad. También he visto cómo se han rescindido los contratos a prometedores becarios y contemplo cómo otros Ingenieros en Topografía y Geodesia interesados en la cartografía antigua –mi hija, sin ir más lejos– han tenido que marcharse a Alemania a buscar un sueldo y un futuro. La historia de la cartografía española se reduce a trabajos aislados realizados por investigadores entusiastas, que tras varios años suelen abandonar cansados y aburridos. Yo mismo, que veo cómo se acaba mi ciclo, he optado por publicar las investigaciones realizadas para que otros tomen el relevo.

Written by Luis A. Robles Macías

10 enero, 2014 at 5:56 am

Curso de posgrado sobre mapas medievales

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Cartel del curso

El CSIC organiza en Madrid un curso de posgrado sobre los mapas medievales. Consta de ocho seminarios de tres horas de duración y  cinco visitas a bibliotecas.

La inscripción está abierta hasta el 22 de septiembre.

Sitio web del curso: http://www.cchs.csic.es/es/content/mapasmedievales

Written by Luis A. Robles Macías

12 septiembre, 2013 at 4:44 am

Ya está disponible gratis el volumen 3 de The History of Cartography

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La imagen muestra los volúmenes 1 y 2 (en tres tomos) de The History of Cartography, que ya estaban disponibles gratis desde 2012.

La obra más importante para los estudiosos de la historia de la cartografía es la monumental The History of Cartography, publicada por la Universidad de Chicago. Organizada cronológicamente, el primero de sus volúmenes apareció en 1987; el segundo, dividido en tres libros, entre 1992 y 1998; y el tercero, dedicado a la cartografía en la Europa del Renacimiento, en 2007. En la actualidad se está trabajando en los volúmenes siguientes.

A principios de 2012 la editorial decidió facilitar el acceso a esta obra y para ello colgó en su web el contenido de los volúmenes 1 y 2 en PDF: texto íntegro, con todas las imágenes, a precio cero. Ahora han añadido el volumen 3, que puede descargarse por capítulos en los enlaces siguientes: Parte 1 y Parte 2.

El volumen 3 contiene 2272 páginas en total, escritas por grandes especialistas y con una edición muy cuidada. Se trata de una estupenda noticia tanto para los investigadores como para los meros aficionados a los mapas antiguos. Aplaudo la decisión de la editorial, radical, sabia y generosa. Ojalá cunda el ejemplo.

Written by Luis A. Robles Macías

4 julio, 2013 at 6:30 pm

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