El planisferio de Pesaro, ese gran desconocido


En la pequeña ciudad italiana de Pésaro se conserva uno de los mapas más antiguos de América y a la vez uno de los menos conocidos. Se trata de un planisferio sin título, fecha ni firma que, a falta de otro nombre, suele llamarse “carta oliveriana de Pésaro” por la biblioteca Oliveriana en la que se conserva. Por la información contenida en el mapa, los estudiosos han deducido que debe ser posterior a 1504 y probablemente anterior a 1508. Ricardo Cerezo dijo que este mapa es como una versión actualizada del mapa de Juan de la Cosa de 1500. Es verdad que la forma de la isla de Cuba es muy parecida entre los dos mapas.

Imagen de baja resolución del planisferio, tomada del sitio web de la Biblioteca Oliveriana.

Sobre el autor, desconocido, se ha dicho que pudo ser Nuño García de Toreno o Visconte de Maggiolo, en base al estilo artístico de algunas ilustraciones. Los topónimos están en su mayoría en portugués, algunos en italiano y algunas leyendas en latín, así que ni siquiera podemos estar seguros del origen geográfico del autor material del mapa. La información geográfica contenida en el mapa apunta sin embargo a la autoría intelectual de Amerigo Vespucci, que pudo aunar los descubrimientos portugueses con los castellanos. La costa de Brasil en el mapa de Pésaro corresponde bien con la información comunicada por Vespucci. Además, este planisferio es uno de los dos primeros mapas en llamar “Mundus Novus” al continente sudamericano. La frase Mundus Novus había sido popularizada por una carta publicada en 1504 bajo el nombre de Vespucci pero probablemente apócrifa y que fue todo un best-seller en su época.

El planisferio de Pésaro es uno de los grandes desconocidos de la época de los Descubrimientos. Uno de los motivos es la dificultad para obtener imágenes del mismo. Por ejemplo, el investigador Frederick Pohl pidió una fotocopia del mapa antes de la Segunda Guerra Mundial pero solo recibió un calco en 1947, que publicó en la revista Imago Mundi en 1950. Hoy día apenas existen imágenes digitales del planisferio de Pésaro. La que abre esta entrada, que muestra la zona del Caribe, es desde ahora la imagen más detallada del mapa disponible en internet.

Fuentes consultadas, en orden cronológico:

  • Frederick J. Pohl (1950), “The Pesaro map, 1505”, Imago Mundi, 7:1, pp. 82-84
  • Margaret S. Dilke and A. Brancati (1979), “The New World in the Pesaro Map”, Imago Mundi, 31:1, pp. 78-83.
  • Maria Teresa di Palma (1992), “Plate D-IV” in Gianni Eugenio Viola (ed.), Columbian Iconography, pp. 432-433.
  • Oswald A. Dilke and Margaret S. Dilke (1993), “Ptolemy’s Geography and the New World”, in Jerry M. Williams and Robert Earl Lewis (ed.), Early Images of the Americas: Transfer and Invention, pp. 263-286.
  • Ricardo Cerezo Martínez (1994), La cartografía náutica española en los siglos XIV, XV y XVI, pp. 125-126.

Los años enigmáticos de Amerigo Vespucci

En la biografía de Amerigo Vespucci hay una laguna de tres años, entre febrero de 1496 y mayo de 1499, en los que no se le menciona en ningún documento oficial ni privado. Durante esos años clave, un pequeño empresario florentino afincado en Sevilla, con escasa experiencia náutica, se transformó en explorador al servicio tanto de Castilla como de Portugal y en uno de los cosmógrafos más reputados de su tiempo. ¿Cómo fue posible? Hace siglos que los historiadores tratan de dar respuesta a esta pregunta.

La vida de Amerigo Vespucci hasta 1495 está bastante clara. Nacido en Florencia, a través de su tío adquirió una educación humanista y contactos en la élite de la ciudad. Su interés por los negocios le llevó a trasladarse en 1492 a Sevilla, donde pasó a trabajar para Juanoto Berardi, un empresario también florentino que estaba participando financieramente en las expediciones castellanas de expansión por el Atlántico, en dirección a las Canarias y las Antillas.

La pista de Vespucci se pierde, sin embargo, a finales de enero de 1496 en la localidad andaluza de Sanlúcar de Barrameda. Hasta allí había acudido Vespucci para acompañar una flotilla de cuatro carabelas que él y Berardi habían armado para la Corona a fin de llevar provisiones y pobladores a la Isla Española, donde la colonia establecida por Cristóbal Colón se encontraba en serios apuros. Dos de las naves tenían además la misión de explorar y buscar riquezas antes de volver. Las cuatro carabelas de Vespucci partieron el día 3 de febrero pero no llegaron a su destino. Sorprendidas por una tormenta, embarrancaron poco después en las costas gaditanas.

Itinerario de las cuatro carabelas de Vespucci, enero-febrero de 1496.
Itinerario de las cuatro carabelas de Vespucci, enero-febrero de 1496.

En este estudio, recién publicado, he reconstruido en detalle esta fallida expedición, incluyendo los nombres de gran parte de la tripulación y del pasaje, así como el cargamento transportado. Analizando los documentos originales conservados en el Archivo General de Indias, ha sido posible revelar también dos aspectos desconocidos sobre los días que pasó Vespucci en Sanlúcar. El primero es que el florentino contó en Sanlúcar con la inestimable ayuda de Antonio Torres, un “contino” (funcionario al servicio directo de los Reyes) que ya había capitaneado dos travesías de ida y vuelta a la Española. El otro es una línea de once palabras que faltaba en la transcripción publicada hasta ahora de un documento clave sobre Vespucci. Se trata de un apunte contable del 1 de febrero de 1496 que informa del pago en Sevilla a Jerónimo Rufaldi (socio de Vespucci y de Berardi) de cierta cantidad que Vespucci había reclamado por carta desde Sanlúcar. La línea hasta ahora inédita revela que en su carta Vespucci pidió expresamente que se entregase el dinero a Rufaldi para que este a continuación se lo enviase a él a Sanlúcar. La fecha y las circunstancias de este pago sugieren que Vespucci tenía previsto quedarse en tierra cuando partieran las carabelas, lo cual contradice una hipótesis formulada a mediados del siglo XX según la cual el florentino podría haberse embarcado en la flotilla con destino al Caribe para iniciar así su carrera descubridora.

La tercera línea de este párrafo faltaba en las transcripciones anteriores de documentos sobre Vespucci.
La tercera línea de este párrafo faltaba en las transcripciones anteriores de documentos sobre Vespucci.

Aclarada la estancia en Sanlúcar, mi objetivo ahora es determinar qué hizo Vespucci el resto del año 1496. Las mercancías rescatadas de las carabelas perdidas se cargaron en una nueva flotilla, que partió en junio de Cádiz para la Española. ¿Iba Vespucci a bordo? La respuesta, con un poco de suerte, el año que viene.

 

Referencia completa del estudio:

Luis A. Robles Macías. “Amerigo Vespucci en Sanlúcar de Barrameda en 1496”. Cartare, nº5, 2015, pp. 1-30.

Disponible gratis en la web del Ceconoca y en Academia.edu.

Apianus: “Vespucio descubrió América en 1497”

América, que agora se dize quarta parte del mundo tomo nombre de Americo Vespucio inventor della, y casi se podria llamar isla, por que la mar rodea casi por todas partes. Fue incognita a Ptolomeo y alos autores antiguos. Por estar muy apartada, hallose el año 1497 por mandamiento del Rey de España, y por ser tan gran tierra la llaman el nuevo orbe o mundo.

Así comienza el capítulo cuarto de la segunda parte del Libro de la Cosmographia de 1548, traducción al castellano del Cosmographicus Liber del alemán Petrus Apianus, publicado por primera vez en 1524 y disponible ahora íntegramente en Google Libros. En él se hacen dos afirmaciones que chocan al lector actual: que América se halló en 1497 y que fue Vespucio su “inventor”, es decir, su descubridor.

Estos datos los debió tomar Apianus de un libro publicado en 1507 por Mathias Ringmann y otros autores así como del mapamundi que acompañaba a esta obra, el conocido mapa de Waldseemüller. Apianus ya había publicado una imitación del mapa de Waldseemüller en 1520, bajo el título Tipus Orbis Universalis.

Tipus Orbis Universalis, por Petrus Apianus, 1520
Tipus Orbis Universalis, por Petrus Apianus, 1520. Imagen cortesía de Wikimedia Commons

Hasta que apareció el mapa de Waldseemüller en 1901, este mapa de Apianus de 1520 fue considerado el más antiguo en el que aparecía la palabra América.

Tipus Orbis Universales, por Petrus Apianus, 1520; detalle: América
Fragmento del mapa anterior. Imagen cortesía de Wikimedia Commons

Pero, más que con su mapa,  fue con su libro sobre cosmografía con el que Apianus popularizó el nombre de América para el Nuevo Mundo, y de paso la idea de que Vespucio la descubrió en 1497. El Cosmographicus Liber se imprimió en 21 ediciones en latín y se tradujo a otras lenguas europeas, como el francés, castellano, y flamenco. Además en 1529 apareció una versión reducida del Liber, titulada Cosmographiae Introductio, menos extensa y por tanto más barata y popular, de la que se hicieron otras 12 ediciones hasta 1554 (también disponible en Google Libros).

En 1543 Nicolás Copérnico, en su famosa obra De revolutionibus orbium celestum, escribió que América se llamaba así en honor a su descubridor: “America ab inventore denominata navium praefecto”. Ignoraba los viajes de Colón, los hermanos Pinzón, Juan de la Cosa y compañía. Recientemente se ha especulado que Copérnico pudo tomar esta información directamente del mapa de Waldseemüller. En mi opinión es más probable que se basase en alguno de los libros de Petrus Apianus, cuya difusión fue mucho mayor que la de las obras de Waldseemüller y Ringmann.