El extraño mapa que dice que América fue descubierta en 1494

1514 Cornelius Aurelius completo baja-res

Esto de aquí arriba es el primer mapa que se publicó en los Países Bajos, impreso en la ciudad de Leiden en 1514. Es un mapamundi pero a primera vista cuesta reconocer los contornos de los continentes, de lo distorsionados que aparecen. África y Arabia se muestran encogidas mientras que una enorme península Ibérica parece a tiro de piedra de unas islas que resultan ser las Antillas. La forma de las tierras americanas es probablemente la más extraña de cualquier mapa que haya visto. Aun más sorprendente, en la isla-continente rotulada América unas líneas de texto dicen que fue descubierta por los españoles en 1494.

A pesar de su aspecto desconcertante para el ojo actual, este mapamundi tuvo bastante éxito, ya que fue reeditado al menos tres veces en los años siguientes. Se conservan dos ejemplares fechados en 1514 y ambos se encuentran insertos en sendos ejemplares de la Crónica de Holanda, Zelanda y Frisia, una obra del humanista neerlandés Cornelius Aurelius. Por ello se cree que Aurelius debió ser también el autor del mapa.

Aurelius, como buen humanista, rellenó el mapa de texto casi por completo. En Europa se limitó generalmente a topónimos pero para las tierras más lejanas dejó constancia de las informaciones de que disponía. Muchos de estos textos, así como la disposición general de los continentes, debió tomarlos del mapa de Waldseemüller de 1507.

Mapa de Waldseemüller de 1507, el primero que nombró “América” al Nuevo Mundo. Imagen cortesía de Wikimedia Commons.

Aurelius llamó América al continente sudamericano, usando la palabra inventada por Waldseemüller siete años antes. Entre otros muchos detalles que delatan que Aurelius copió del mapa de Waldseemüller podemos citar que en las costas del Ártico escribió que “aquí hay osos blancos” (hic sunt ursi albi) con las mismas palabras que Waldseemüller; o que dibujó un papagayo muy parecido en Sudamérica.

Aurelius debía seguir de cerca los descubrimientos geográficos de portugueses y castellanos, ya que en varias regiones del mapa apuntó el año en que habían sido descubiertas así como la bandera portuguesa o castellana correspondiente. De hecho, estos datos constituyen uno de los aspectos más valiosos de la obra, ya que revelan cómo llegaba a los Países Bajos la información (o la desinformación) sobre los descubrimientos ibéricos.

1514 Cornelius Aurelius Taprobana anno 1507 y Aurea Chersonesus 1513
Costas índicas del sur de Asia en el mapa de Aurelius. Las dos banderas indican conquistas portuguesas recientes: Calicut y Malaca (“aurea chersonesus”). En esta última se indica la fecha correcta de su conquista, 1513. Llama la atención que la noticia de la toma de Malaca llegase tan rápido a los Países Bajos que pudiese ser incluida en un mapa de 1514.

En el extremo occidental del mapa aparecen las islas de Cuba (“Ysabella”) y Espagnola (“Spangnola”). Sus perfiles son casi irreconocibles. En ambas aparece indicada la fecha de su supuesto descubrimiento: 1497.

1514 Cornelius Aurelius Ijsabella frente a Gallicia
El texto dice “Isabela –es decir Cuba– descubierta para el rey de España año de 1497” (Ysabella inventa per regem hispanie anno 1497). La cifra 4 tiene una forma extraña para nosotros pero relativamente habitual en aquella época.
1514 Cornelius Aurelius Spangnola frente a Lisbona
Una leyenda similar cubre la isla Española. A la derecha de la isla, se diría que a poca distancia, se ve la ciudad de “lisbona” o sea Lisboa.

Esta sorprendente fecha de 1497, cinco años posterior a la fecha real de descubrimiento de 1492, es en realidad fácil de explicar. Proviene de la obra que Waldseemüller y sus compañeros publicaron en Saint-Dié, en la que ensalzaron los viajes de Amerigo Vespucci y le atribuyeron el descubrimiento de la tierra firme americana en 1497. Ya conté hace un tiempo que este error de Waldseemüller fue difundido por Petrus Apianus y lo repitió hasta Copérnico.

Volviendo al mapa de Aurelius, más al norte aparece también el año de 1497 en un territorio que solo puede identificarse al compararlo con su equivalente en el mapa de Waldseemüller. Es en efecto una mala copia de la Norteamérica de ese mapa, sin preocuparse de proyección cartográfica ni orientación. Lo delata sobre todo el topónimo “Parias”, situado más o menos en el mismo lugar en ambos mapas.

Por fin llegamos al continente sudamericano y al dato que me ha servido para titular esta entrada. En la tierra firme sudamericana, rotulada AMERICA por Aurelius, una leyenda dice “Toda esta provincia ha sido descubierta por mandato del rey de Castilla, España y Aragón en el año 1494” (Tota ista provincia inventa est per mandatum regis castelle hispanie et aragonie anno 1494). La fecha es sorprendente porque la cronología oficial nos dice que no fue hasta 1498 que Colón pisó por vez primera el continente americano.

1514 Cornelius Aurelius America
La isla-continente América en el mapa de Aurelius.

¿De dónde viene entonces esta fecha de 1494? El investigador holandés C.P. Burguer, que fue el primero en estudiar en detalle y publicar un facsímil del mapa de Aurelius, se limitó a decir que no tenía explicación para ella. Más recientemente, en la obra Columbian Iconography, se ha aventurado que se tratase de un error de imprenta (“perhaps a misprint?”).

Lo del error de imprenta es una opción siempre socorrida para quitarse de encima datos que no encajan con la teoría general. En este caso, sin embargo, me parece poco creíble. Aurelius fue muy cuidadoso con los textos de su mapa; de hecho, corrigió un par de errores gramaticales de frases copiadas del mapa de Waldseemüller. No creo que dejase pasar un error de bulto como este.

Sería más productivo preguntarse qué fuentes pudieron conducir a Aurelius a tomar como cierto el dato de 1494. Porque resulta que no ha sido el único en dar ese año por bueno. Hace pocas décadas, el investigador español Juan Manzano publicó un libro titulado muy explícitamente Cristóbal Colón descubrió América del Sur en 1494. ¿Sabía Aurelius algo que nosotros ahora ignoramos?

 

Bibliografía consultada:

  • C.P. Burger Jr (1912), Een hollandsche wereldkaart.
  • C.P. Burger Jr (1916), De oudste Hollandsche wereldkaart. [digitalizado en Delpher Boeken; todas las imágenes del mapa de Aurelius en esta entrada provienen del facsímil contenido en esa monografía]
  • Johannes Keuning (1952), “XVIth Century Cartography in the Netherlands: (Mainly in the Northern Provinces)”, Imago Mundi, Vol. 9, pp. 35-60+62-63
  • Maria Teresa di Palma (1992), “Plate D-XVIII” in Gianni Eugenio Viola (ed.), Columbian Iconography, pp. 464-465.

El planisferio de Pesaro, ese gran desconocido


En la pequeña ciudad italiana de Pésaro se conserva uno de los mapas más antiguos de América y a la vez uno de los menos conocidos. Se trata de un planisferio sin título, fecha ni firma que, a falta de otro nombre, suele llamarse “carta oliveriana de Pésaro” por la biblioteca Oliveriana en la que se conserva. Por la información contenida en el mapa, los estudiosos han deducido que debe ser posterior a 1504 y probablemente anterior a 1508. Ricardo Cerezo dijo que este mapa es como una versión actualizada del mapa de Juan de la Cosa de 1500. Es verdad que la forma de la isla de Cuba es muy parecida entre los dos mapas.

Imagen de baja resolución del planisferio, tomada del sitio web de la Biblioteca Oliveriana.

Sobre el autor, desconocido, se ha dicho que pudo ser Nuño García de Toreno o Visconte de Maggiolo, en base al estilo artístico de algunas ilustraciones. Los topónimos están en su mayoría en portugués, algunos en italiano y algunas leyendas en latín, así que ni siquiera podemos estar seguros del origen geográfico del autor material del mapa. La información geográfica contenida en el mapa apunta sin embargo a la autoría intelectual de Amerigo Vespucci, que pudo aunar los descubrimientos portugueses con los castellanos. La costa de Brasil en el mapa de Pésaro corresponde bien con la información comunicada por Vespucci. Además, este planisferio es uno de los dos primeros mapas en llamar “Mundus Novus” al continente sudamericano. La frase Mundus Novus había sido popularizada por una carta publicada en 1504 bajo el nombre de Vespucci pero probablemente apócrifa y que fue todo un best-seller en su época.

El planisferio de Pésaro es uno de los grandes desconocidos de la época de los Descubrimientos. Uno de los motivos es la dificultad para obtener imágenes del mismo. Por ejemplo, el investigador Frederick Pohl pidió una fotocopia del mapa antes de la Segunda Guerra Mundial pero solo recibió un calco en 1947, que publicó en la revista Imago Mundi en 1950. Hoy día apenas existen imágenes digitales del planisferio de Pésaro. La que abre esta entrada, que muestra la zona del Caribe, es desde ahora la imagen más detallada del mapa disponible en internet.

Fuentes consultadas, en orden cronológico:

  • Frederick J. Pohl (1950), “The Pesaro map, 1505”, Imago Mundi, 7:1, pp. 82-84
  • Margaret S. Dilke and A. Brancati (1979), “The New World in the Pesaro Map”, Imago Mundi, 31:1, pp. 78-83.
  • Maria Teresa di Palma (1992), “Plate D-IV” in Gianni Eugenio Viola (ed.), Columbian Iconography, pp. 432-433.
  • Oswald A. Dilke and Margaret S. Dilke (1993), “Ptolemy’s Geography and the New World”, in Jerry M. Williams and Robert Earl Lewis (ed.), Early Images of the Americas: Transfer and Invention, pp. 263-286.
  • Ricardo Cerezo Martínez (1994), La cartografía náutica española en los siglos XIV, XV y XVI, pp. 125-126.

Alessandro Zorzi’s sketch maps

En español más abajo

At the latest Map Afternoon of the Brussels Map Circle, I gave a talk on Alessandro Zorzi’s sketch maps. Readers of this blog may remember that I presented several of those maps in an entry last September. Now you will be able to see a more complete description of Zorzi’s work and maps, with high-resolution images from a recently published facsimile. Enjoy!

 

En el último Map Afternoon celebrado por el Brussels Map Circle, di una charla sobre los bosquejos cartográficos de Alexandro Zorzi. Los lectores de este blog quizás recuerden que presenté algunos de esos mapitas en una entrada publicada en septiembre pasado. Ahora podrán ver una descripción más completa de la obra y los mapas de Zorzi, con imágenes de alta resolución tomadas de un facsímil publicado recientemente. Que lo disfruten (eso sí, en inglés).

La revista Terrae Incognitae ahora con resúmenes en español

Terrae Incognitae es una de las principales revistas académicas dedicadas al tema de los descubrimientos geográficos y a la cartografía relacionada con ellos. La edita, en lengua inglesa, la Society for the History of Discoveries.

Hace años era posible enviar artículos para publicación a esta revista escritos en español o en francés. Por desgracia ahora ya no es el caso, al haberse reducido la diversidad lingüística del consejo editorial. Y sin embargo los artículos de esta revista tratan a menudo de exploradores españoles, de tierras hispanoamericanas o de mapas escritos en nuestro idioma. Por ello, hace unos meses le ofrecí a la editora de la revista el traducir al español los resúmenes de los artículos. Aceptaron, de modo que en el número que acaba de salir publicado se pueden leer los resúmenes en español (también en francés, gracias a la colaboración igualmente desinteresada de David Buisseret). Espero poder continuar esta tarea para facilitar el acceso de la comunidad hispanohablante a esta fuente de información sobre su propio pasado.

 

Artículos del volumen 49, número 1 (2017):

The Savant and the Engineer: Exploration Personnel in the Narbrough and Anson Voyage Accounts

El cuestionamiento reciente de la historia de las exploraciones incluye una reflexión sobre los términos “exploración” y “explorador.” Mientras que los estudiosos identifican al explorador como un fenómeno cultural del siglo XIX modelado en parte por el proceso de producción de libros y publicaciones periódicas, este artículo defiende que la discusión sobre quién estaba cualificado para enrolarse en expediciones de larga de distancia tiene unas raíces más antiguas. A través del estudio de dos relatos de viajes por los mares del sur se muestra cómo la publicación de relatos de viajes por el Pacífico cambió y dio lugar a dos tipos ideales de explorador.

Mapping the Middle Ground: Exploratory Surveying as Distributed Cognition

Los encuentros cartográficos, en los que el conocimiento geográfico poseído por los indígenas americanos fue traducido a formas que pudiesen ser comprendidas (o incomprendidas) por los euro-americanos, aportaron una contribución significativa a la exploración euro-americana de Norteamérica. El concepto de cognición distribuida ha sido usado para describir, por ejemplo, el pilotaje de embarcaciones o la operación del Telescopio Hubble. En este artículo se modela una campaña de exploración de las fuentes del río Mississippi realizada por David Thompson en 1798 como un caso efectivo de cognición distribuida que tradujo las representaciones internas de la geografía de la región a representaciones externas compatibles con la cartografía científica.

Charles Duncan, Cape Flattery, and the Strait of Juan de Fuca: A Voyage to the Waterway of Forgotten Dreams

En 1788 Charles Duncan confirmó la existencia del estrecho de Juan de Fuca y la noticia de este hecho fue publicado en 1790. Incluía la carta del estrecho y una extensa descripción basada en el testimonio oral indígena. Esta fue la primera vez que los europeos tuvieron información detallada sobre esta parte del mundo. Eran empresas comerciales, no expediciones oficiales, las que habían revelado estos secretos. Este artículo explora la aportación de Duncan y el conocimiento indígena que incorporó en su trabajo.

Mapping in Humboldt’s Shadow: Aaron Arrowsmith and the Cartography of Mexico, 1803–1825

Aunque Aaron Arrowsmith es considerado como uno de los principales cartógrafos de principios del siglo XIX, sus mapas de México han sido eclipsados por la obra Alexander von Humboldt. Arrowsmith produjo varios mapas de México. Uno publicado en 1803 y otro en 1810 en particular atrajeron el criticismo de Humboldt. Ambos mapas de Arrowsmith ejercieron una influencia considerable y se sitúan entre los mejores mapas de México disponibles en la primera parte del siglo XIX. El examen de estos mapas y de su relación con el de Humboldt revela mucho sobre las normas y métodos usados por los cartógrafos de principios del siglo XIX al compilar sus obras.

The Planisphere of Juan de la Cosa (1500): The First Padrón Real or the Last of Its Kind?

La carta dibujada por Juan de la Cosa en 1500 contiene una innovación importante que distingue a este planisferio de las otras cartas náuticas producidas durante esta época: el trazado del ecuador y el trópico de Cáncer. Esto es un signo de que pudieron incorporarse a la representación latitudes observadas astronómicamente. Para investigar dicha posibilidad en este artículo se presentan y discuten los resultados de un análisis cartométrico centrado en la representación de las costas de los océanos Atlántico e Índico, produciendo del análisis varias conclusiones importantes.

¿Un indicio de América en un mapamundi del siglo VIII?

El Vaticano ha digitalizado hace pocos meses uno de los mapas más valiosos de su colección. Es un mapamundi centrado en el Mediterráneo y orientado con el sur hacia arriba que fue realizado en el siglo VIII, más concretamente entre los años 762 y 777. Forma parte de un manuscrito en latín que trata sobre el calendario y que fue catalogado como Vat. lat. 6018.

En  el mapa, las tierras de Asia, Europa y África se distribuyen en el interior de un círculo cuyo centro queda cerca de Jerusalén pero no exactamente en dicha ciudad. En torno al círculo se extiende un océano continuo, coloreado de verde, en el cual se encuentran algunas islas.

Solo se conserva otro mapamundi comparable de la misma época, en Albi (Francia), pero su información  geográfica es mucho menos detallada que la del mapa en el Vaticano. Estas dos obras se consideran los “mapas no abstractos” (es decir, que van más allá del mero diagrama cosmográfico) más antiguos que han llegado hasta nosotros.

Mapamundi contenido en el manuscrito Vat.lat.6018. Imagen reconstruida a partir de las páginas digitalizadas en Digita Vaticana.
Mapamundi contenido en el manuscrito Vat.lat.6018, folios 63v y 64r. Para formar la imagen completa, he recortado y juntado las imágenes digitales de las dos páginas, disponibles en Digita Vaticana.

El mapamundi del Vaticano es curioso por muchos motivos pero el que me ha llamado la atención es sobre todo uno. Frente a las costas africanas del Atlántico, el autor del mapa dibujó una isla alargada y en ella escribió la leyenda “insola incognita ori…? IIII partes mundi”; es decir, “isla desconocida” y “cuatro partes del mundo”. La palabra intermedia que comienza por ori es difícil de descifrar y al parecer se han propuesto varias lecturas diferentes.

Insula incognita frente a la costa atlántica africana.
“Insula incognita ori… IIII partes mundi” frente a la costa atlántica africana.

Si se tratase de una “insula incognita” a secas, no merecería mucha atención porque podría atribuirse a la mera imaginación del autor del mapa. De hecho, el mapa muestra varias islas en el mismo océano, algunas reales y otras legendarias con nombres como “Gadir”, “Sargodes” o “Esperida”(?), que pueden verse en la imagen insertada más abajo.

Sin embargo, la leyenda de esta isla menciona una cuarte parte del mundo que me deja perplejo. Casi la misma frase en latín (“quarta pars mundi”) aparecerá, muchos siglos más tarde, en una de las cartas atribuidas a Amerigo Vespucci que relata un viaje de descubrimiento a las costas del actual Brasil. En parte debido a dicha frase se ha considerado que Vespucci fue uno de los primeros en identificar la naturaleza continental de las tierras recientemente descubiertas en las Indias y que hoy día se llaman América.

Intrigado, acudí a la bibliografía especializada para ver si alguien había discutido ya esta cuestión, y así es. El mapa del Vat. lat. 6018 fue mencionado por primera vez en 1872 y su primera reproducción impresa data de los años 1920. Al parecer causó sensación en la época y Richard Uhden le dedicó un artículo en 1936, a pesar de que no pudo consultar el original. Solo a finales de la década de los 1990 se publicaron dos estudios que permitieron situar mejor el mapa en su contexto:

  • Evelyn Edson (1999) Mapping Time and Space: How Medieval Mapmakers Viewed Their World, British Library. Páginas 61-62.
  • Leonid S. Chekin (1999) “Easter tables and the Pseudo‐Isidorean Vatican map”, Imago Mundi, 51:1, 13-23, DOI: 10.1080/03085699908592900

Leonid Chekin consiguió datar el manuscrito que contiene el mapa, y en su artículo incluyó el siguiente comentario sobre la misteriosa isla desconocida del océano Atlántico:

“A long thin island in the south-west has an intriguing but unclear legend. This starts with the words insola incognita, continues with controversial abbreviations ori (?) sunt (or sol ?), and ends with IIII partes mundi. Scholars have read and interpreted the legends differently, but the island is generally understood to represent a landmass south of the equator but still in the Old World hemisphere. A comparison of the Vatican map with yet another of the maps in Lambert of St Omer’s Liber Floridus— which presents an essentially similar Atlantic with, however, an attempt to indicate a western landmass on the far side of the globe—broadens the interpretation and allows us to suggest that the unknown island on the Vatican map may also stand for a western landmass.”

Traducción:

“Una isla alargada y delgada en el sudoeste tiene una leyenda intrigante pero poco clara. Esta empieza con las palabras insola incognita, continúa con unas abreviaturas controvertidas ori (?) sunt (o sol ?), y termina con IIII partes mundi. Los estudiosos han leído e interpretado estas leyendas de diferentes maneras, pero en general se entiende que la isla representa un continente [o gran isla] situado al sur del ecuador pero todavía en el mismo hemisferio que el Viejo Mundo. La comparación  del mapa vaticano  con otro de los mapas del Liber Floridus de Lambert de St Omer —que muestra un Atlántico esencialmente similar con, sin embargo, un intento de indicar un continente occidental al otro lado del globo—ensancha la interpretación y nos permite sugerir que la isla desconocida en el mapa del Vaticano pueda también significar un continente occidental.”

Tenemos pues un artículo relativamente reciente y publicado en la muy seria revista Imago Mundi, que sostiene que no solo el mapamundi del Vat.lat.6018 sino también algún otro mapa de la Alta Edad Media plantean la existencia de tierras desconocidas hacia occidente, al otro lado del Atlántico. No sabemos si es porque tenían algún indicio o solo era una especulación razonable. En cualquier caso da que pensar y al menos a mí me hace mirar la cartografía de esa época con otros ojos.

Hispania e islas en el océano Atlántico.
Hispania (abajo a la izquierda) e islas en el océano Atlántico.

Para más información sobre el mapa y el manuscrito que lo contiene, véase el blog MacroTypography de Jean-Baptiste Piggin.

Para un facsímil digital del mapamundi de Albi, siga este enlace y busque la página 116.

Merci beaucoup à Jean-Baptiste Piggin d’avoir fait connaître la numérisation de cette carte via son blog et son Twitter !

El mapa impreso más antiguo de la costa oeste de Norteamérica

Mapamundi de López de Gómara tal y como se pressenta en su libro Historia general de las Indias.
Mapamundi de López de Gómara tal y como se presenta en su libro Historia general de las Indias.

Un mapa español publicado en 1552 fue el primero en mostrar impresa la costa oeste de Norteamérica. Su exactitud ha llamado la atención de investigadores actuales y la posible aparición en él de las islas Aleutianas, cerca de Alaska, resulta particularmente intrigante.

(más…)

Desmontando la Leyenda Negra

Panfleto anti-español publicado en Londres en 1590, traducción de la obra francesa Coppie de L'Anti-Espagnol.
Panfleto anti-español publicado en Londres en 1590, traducción de la obra francesa Coppie de L’Anti-Espagnol.

Los españoles llevamos siglos avergonzados por nuestra historia. En Hispanoamérica se nos acusa nada menos que de haber llevado a cabo un genocidio de los indígenas, durante el descubrimiento y la conquista de América que tanto se tratan en este blog.  En los Países Bajos se pinta la sublevación nobiliaria contra Felipe II como una lucha por la libertad religiosa frente a la intransigencia de la Inquisición. En Inglaterra cantan sus victorias navales (y callan las derrotas) y las achacan a una supuesta superioridad tecnológica e intelectual sobre los atrasados sureños.

Todo eso no son más que patrañas, el fruto de la Leyenda Negra: una campaña de propaganda orquestada y atizada desde el siglo XVI por personajes como Guillermo de Orange o el magnate estadounidense de la prensa, W.R. Hearst.

Ya es hora de que nos sacudamos ese fardo de encima. De que podamos estudiar la historia de nuestro país, que para bien o para mal se solapó durante siglos con la historia del mundo, de manera objetiva, sin patrioterismos baratos pero sin complejos injustificados. De que se aclaren los hechos y se destierren las mentiras, las exageraciones y los insultos racistas.

Me alegra por ello ver que cada vez aparecen más publicaciones que ponen en solfa la Leyenda Negra. El programa de radio SER Historia le dedicó el mes pasado un monográfico al tema. El presentador, Nacho Ares, conversó con los autores de dos libros recientes e insertó extractos de entrevistas con varios historiadores. Lo que más me gustó fueron las declaraciones del catedrático francés Joseph Pérez, con las que les dejo por hoy:

Es un mito que ha tenido una larga vida y no sé si ha desaparecido totalmente. A nivel de la investigación histórica, sí; se puede decir que entre los científicos, los historiadores que han trabajado sobre la historia de España se puede decir que ahora rigurosamente nada de lo que constituyó la Leyenda Negra queda en pie. Todos estamos de acuerdo, sean españoles o extranjeros, en que la inmensa mayoría de las acusaciones que se hicieron contra España o son falsas o han sido exageradas o se trata de cosas que desgraciadamente no son particulares a España (…) La mayoría de lo que ha constituido la Leyenda Negra, efectivamente, se trata de una serie de acusaciones muchas veces falsas y otras veces o exageradas o que se podrían hacer de cualquier nación en cualquier época.

 

Los ‘otros’ mapas de Alessandro Zorzi que probablemente nunca has visto

English version

Zorzi
Mapa esquemático del Nuevo Mundo dibujado por Zorzi, tal como puede verse en henry-davis.com

Si te interesan las representaciones antiguas de América, probablemente ya hayas visto este mapita hecho por Alessandro Zorzi en el primer cuarto del siglo XVI. Se hizo relativamente famoso porque varios estudiosos de los siglos XIX y principios del XX remontaron su origen a un mapa perdido de Bartolomé Colón. Muestra el Nuevo Mundo como una gran masa continental conectada a Asia, con las Antillas hacia el centro del océano Atlántico.

Algunos lectores puede que sepan también que este mapa no es una obra independiente sino que es parte de una serie de esquemas contenidos en un códice compilado por Zorzi. En dos páginas cercanas a la que contiene el mapita anterior, se encuentran los dos siguientes.

Zorzi's sketch map of Africa and "Santa Croce" (nowadays Brazil), as can be seen in www.henry-davis.com
Mapa esquemático de África y de “Santa Croce” (hoy Brazil), tomada del mismo sitio web.
zorzi-asia
Idem para Asia. A lo largo de la costa del extremo Oriente se leen topónimos acuñados por Colón.

En realidad, las claras imágenes presentadas aquí arriba no son fieles a la realidad. Zorzi dibujó los mapas en los márgenes de un texto escrito por él mismo. Una imagen más exacta del aspecto de estos mapas se muestra aquí abajo. Los esquemas se entrelazan con el texto, en este caso una carta escrita por Cristóbal Colón desde Jamaica. Los mapas le ayudaban a Zorzi a hacerse una idea más clara del relato colombino. Los primeros estudiosos de los mapas de Zorzi no conocían este contexto, lo que llevó a varios malentendidos. Por ejemplo, ahora se descarta casi con toda seguridad que estos tres esquemas fueran copiados del mencionado mapa de Bartolomé Colón.

The two latter maps as found on Zorzi's codex (BNCF, BR 234, ff 56v-57r).
Los mapas de África y Asia en el códice de Zorzi (Biblioteca Nacional Central de Florencia, BR 234, ff 56v-57r).

Pero hay más. Estos tres mapas no son ni mucho menos una excepción en la producción de Zorzi. Este erudito escribió mucho, rellenando cientos de páginas de varios códices que hoy se conservan en bibliotecas italianas. Muchas de esas páginas contienen esquemas geográficos, similares en su estilo a los mostrados aquí. ¿Por qué nunca los has visto? Porque han sido publicados muy pocas veces, que yo sepa solo tres.

La primera fue en 1930, cuando Sebastiano Crino editó una monografía de 73 páginas sobre uno de los códices de Zorzi; monografía que ahora solo puede encontrarse en unas pocas bibliotecas selectas. La segunda vez consistió en la reproducción de solo unas páginas por Gaetano Ferro, The Genoese Cartographic Tradition and Christopher Columbus (Libreria dello Stato, he consultado la traducción al inglés de 1996). Gracias a un bibliófilo belga que llamó mi atención sobre este libro, ahora puedo compartir aquí imágenes de dos de estos mapas prácticamente desconocidos de Alessandro Zorzi:

Africa
África y Arabia con el sur arriba, a la manera árabe. La isla de Madagascar lleva su nombre portugués de S. Lorenzo. Un detalle curioso es que los meridianos graduados dan un valor bastante exacto para la longitud de África en el ecuador (entre 32 y 37 grados en este mapa, frente a 33 grados en la realidad).
Zorzi
Una mapa de la isla Española (“Insula Spagnola”) en una página de texto impreso que narra la expedición de Cristóbal Colón al sur de la isla en busca de oro.

Por último, y por suerte, hace muy poco, en 2014, se ha publicado una versión digital de los principales códices de Alessandro Zorzi, como complemento a las actas de una conferencia titulada Vespucci, Firenze e le Americhe. El eminente historiador italiano Luciano Formisano estuvo a cargo de editarlo en forma de CD-ROM. Las actas con el disco se pueden comprar en el sitio web del editor, Olschki por 53 €.

Un mapa único

Uno de los privilegios de visitar una gran biblioteca nacional en buena compañía es que se pueden ver de cerca, incluso palpar, mapas antiguos excepcionales. O, como es el caso del mapa siguiente, completamente únicos.

En la reunión Map Afternoon 2016 del Brussels Map Circle en la Biblioteca Real de Bélgica se mostró un mapa publicado en 1557 que muestra las calzadas que atravesaban en época romana la región actual de los Países Bajos, Bélgica y norte de Francia. El de la foto es el único ejemplar conservado en el mundo.

Pon aquí el título

Es curioso que alguien recortó el mapa eliminando los márgenes pero, cuidadosamente, conservó intactos los dos escudos de armas. El de la esquina superior izquierda es el escudo de Felipe II, que acababa de heredar la corona de España, donde su padre Carlos había incluido sus posesiones flamencas.

Escudo del emperador Carlos V.
Escudo de Felipe II.

The great map of Cuba of 1835

Versión en español

Gérard Bouvin, head of the Maps library (Cartes et plans)  of the Royal Library of Belgium, presented at the Map Afternoon 2016 a singular work: the great map of Cuba based on a survey made from 1824 to 1831, and printed in Barcelona in 1835.

It is the first map in which the island of Cuba was depicted with such great detail, particularly the inland regions. It is a monumental work composed of 6 large sheets, as can be seen in the photograph.

Mapa de Cuba de 1835 en Bruselas

Bouvin explained that the main motivation for making the map was a military one: facilitating the defense of the island from potential British or American attacks. For this reason, the Spanish government initially planned to keep the map a state secret, with restricted distribution. However, the need to reimburse the printing costs finally led to the printing of 2,000 copies.

Cartela del mapa.

Several high-resolution scans of this map can be found in the web, for example at the website of the Instituto Cartográfico de Cataluña.