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“El Atlas de El Escorial es uno más dentro de mi familia”: entrevista a Antonio Crespo

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Portada del libro "Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI"Antonio Crespo (Madrid, 1961) acaba de ver su libro Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI publicado por el Instituto Geográfico Nacional. En él sintetiza más de quince años de investigación sobre tres proyectos iniciados en el siglo XVI por la corona española para levantar mapas detallados de la península Ibérica: la Descripción y Cosmografía de Hernando Colón, el Atlas de El Escorial y el mapa de Esquivel. Los tres son grandes desconocidos incluso para la mayoría de los historiadores de la cartografía y sorprenden por la cantidad de información geográfica que llegaron a acumular. El libro se puede descargar gratis desde la web del IGN.

Ingeniero técnico en Topografía y doctor en Geografía, Antonio Crespo comenzó su carrera en el Servicio de Fotogrametría del IGN en Madrid. Por motivos familiares hace 23 años tuvo que dejar ese trabajo, “muy a mi pesar porque me encantaba”, y trasladarse a Valladolid, donde trabaja actualmente como Jefe de Servicio de Informática en el Catastro.

 

-         ¿Cómo surgió tu interés por los mapas antiguos?

-         Cuando estudiaba en la Escuela de Topografía de Madrid había un profesor –Francisco Vázquez Maure– que era un apasionado de los mapas antiguos y de vez en cuando nos contaba historias sobre portulanos o relataba las aventuras de la medición del arco de meridiano en el Ecuador a mediados del siglo XVIII. Desde entonces fui leyendo cosas sueltas, sin orden ni concierto, y visitando exposiciones de mapas antiguos. Cuando llegué a Valladolid estudié Geografía y mi mujer me animó a seguir con el doctorado. Encontré el tema de la tesis en el catálogo de una exposición de mapas antiguos que acababa de visitar. Había un artículo sobre un misterioso mapa del siglo XVI: el Atlas de El Escorial, que sorprendentemente había sido estudiado por aquel profesor mío que narraba como nadie las aventuras y pormenores de los viejos mapas. Desde entonces, ese Atlas es uno más dentro de mi familia y todo lo que esté relacionado con la cartografía antigua tiene un plato en nuestra mesa.

-         Háblanos de tu trayectoria investigadora.

-         Realicé la tesis doctoral sobre El Atlas de El Escorial, un manuscrito del XVI compuesto por un mapa índice y veinte hojas. Para analizar este mapa me empeñé en estudiar con detalle todos los mapas previos y los posteriores, de manera que mis conocimientos de la cartografía de los siglos XV al XVIII aumentaron sin querer. Trabajé solo durante mucho tiempo hasta que me puse en contacto con Isabel Vicente Maroto, quien había publicado varios trabajos sobre el cosmógrafo Alonso de Santa Cruz. Ella me enseñó a ser riguroso, a no aventurar hipótesis sin justificarlas y me “obligó” a presentar la Tesis. Yo no tenía ningún interés en terminarla y seguía recopilando datos sin cesar, pero seguí su consejo y en seis meses resumí el trabajo de diez años. Por el camino fueron surgiendo cosas variopintas: el análisis de la edición facsímil de una Geografía de Ptolomeo del siglo XV (conocida como el Petit Ptolomeo) que se halla en la Biblioteca Nacional de París; catalogar mapas de coleccionistas para exposiciones; ponencias y artículos para congresos y revistas; conferencias; y lo que ahora me resulta más divertido, pequeños artículos divulgativos. En los últimos 5 años me he especializado en los grandes proyectos cartográficos españoles del siglo XVI y XVII, trabajo –o eso intento– en los Itinerarios de Hernando Colon y en descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos Pedro de Esquivel, Juan Bautista Labaña y Gabriel de Santa Ana.

-         ¿Cuáles han sido tus principales hallazgos?

-         Están relacionados con la Cartografía del XVI y del XVII. Mis trabajos parten fundamentalmente de las investigaciones realizadas por Gonzalo Reparaz, Francisco Vázquez Maure y Ángel Paladini. A partir de ellos, tras el análisis detallado de los documentos originales y la búsqueda de documentos en archivos y bibliotecas, aporto pruebas para demostrar que el Atlas de El Escorial, un mapa sin firma ni fecha, fue confeccionado por Alonso de Santa Cruz entre 1539 y 1545. También ofrezco información que permite demostrar que Pedro de Esquivel trabajaba en un mapa de España hacia 1555 por encargo de Felipe II.  Dada mi formación como topógrafo, era inevitable descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos citados. A partir de ellas se explica cómo era el trabajo de campo para trazar mapas precisos –lo eran para aquella época–, los métodos topográficos que empleaban, la forma de medir los ángulos y las distancias, los instrumentos de medida, las técnicas para dibujar los datos de campo, como construían tablas de coordenadas, etc…  Por otro lado, el gran logro que hemos de conseguir los investigadores es la divulgación de nuestros trabajos entre el público no especializado, convirtiendo nuestras sesudas páginas en una lectura amena que consiga que los lectores disfruten con las historias que ofrece la historia de la cartografía.

-         ¿Cuáles son las principales preguntas aun sin responder en tu campo de investigación?

-         Son muchas. Constatar hechos a partir de documentos de hace cuatrocientos y quinientos años es complejo. Partimos de cartas de los cosmógrafos explicando sus trabajos al rey, solicitudes de pago, nombramientos… casi todo son documentos oficiales en los que hay que leer entre líneas. Muy pocas veces hallamos cartas personales y notas que nos hablen de la vida y los trabajos de los cosmógrafos con claridad. La información que poseemos es como coger un puñado de arena de la playa: cuando aprietas la mano los granos se escapan entre los dedos. Por ello es importante localizar más datos que confirmen nuestras hipótesis y afirmaciones. En mi caso las preguntas están relacionadas con la vida y los trabajos de los cosmógrafos españoles y portugueses, de quienes me gustaría confeccionar –en un futuro lejano– biografías rigurosas y documentadas.

-         ¿Cómo has compaginado tu investigación con tus obligaciones familiares y profesionales?

-         Con la familia sin grandes problemas: mi santa esposa y mi paciente hija han facilitado mi labor y han incorporado el asunto de los mapas antiguos a sus vidas. Durante las vacaciones me dejan visitar los archivos y a veces me ayudan a buscar documentos, imágenes o a descifrar fotocopias. Lamentablemente los trabajos de investigación no me libran de las tareas domésticas. Otra cosa es el entorno laboral, donde solo una vez encontré apoyo y no ha servido de precedente. Para dar conferencias o asistir a congresos he de coger vacaciones, aun cuando existe la posibilidad de representar al organismo para el que trabajo, y por supuesto la financiación corre toda de mi cuenta. Cuando no eres profesor universitario, las cosas son más difíciles: si te invitan a formar parte de un equipo de investigación no puedes ser inscrito como investigador principal, no figuras en los “papeles” y algunos gastos –léase comida y alojamiento– no se contemplan. No obstante, gracias a estos grupos de trabajo he recibido alguna ayuda económica, que no suele superar los 400 euros al año y que se esfuman en fotocopias, gastos de desplazamiento y algún que otro libro.

-         ¿Alguna vez te has planteado dedicarte exclusivamente a investigar?

-         En 2005 solicité una beca Fullbright pero me fue denegada. Mis investigaciones han llegado a un punto en el que necesito consultar archivos nacionales y extranjeros y además muchas horas para desarrollar las libretas de campo de los cosmógrafos del XVI. Como necesito un sueldo y no me puedo permitir el lujo de vivir sin trabajar, he aplazado todas estas labores para cuando me jubile. Los investigadores independientes como yo, no vinculados a la universidad, no tenemos sitio en el sistema español de investigación.

-         ¿Qué consejos les darías a jóvenes investigadores españoles en Historia de la Cartografía? 

-         No sé dar consejos. Solo puedo decir que la Historia de la Cartografía no da para vivir. He visto a jóvenes investigadores abandonar magníficos proyectos porque han encontrado un trabajo de verdad, donde pagan de verdad. También he visto cómo se han rescindido los contratos a prometedores becarios y contemplo cómo otros Ingenieros en Topografía y Geodesia interesados en la cartografía antigua –mi hija, sin ir más lejos– han tenido que marcharse a Alemania a buscar un sueldo y un futuro. La historia de la cartografía española se reduce a trabajos aislados realizados por investigadores entusiastas, que tras varios años suelen abandonar cansados y aburridos. Yo mismo, que veo cómo se acaba mi ciclo, he optado por publicar las investigaciones realizadas para que otros tomen el relevo.

Written by Luis A. Robles Macías

10 enero, 2014 at 5:56 am

Mi artículo en el Journal of Ottoman Studies

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Mapamundi del atlas de Ali Macar Reis (haga click para acceder a imagen de mayor resolución)

Mapamundi del “Walters Sea atlas” (haga click para acceder a imagen de mayor resolución)

In English

Acaba de publicarse el primer volumen de un número especial del Journal of Ottoman Studies (nº39) dedicado a Thomas D. Goodrich, una admirada figura en el estudio de la cartografía del Imperio Otomano. Yo he tenido el honor de contribuir con un estudio sobre dos mapamundis otomanos que comparten una característica única: son los únicos mapas conocidos que representan la eclíptica como dos líneas rectas.

Tuve la suerte de conocer a Tom Goodrich hace un par de años a través de la lista de correo MapHist. A pesar de no habernos visto nunca en persona, Tom me ha orientado muy amablemente en mis investigaciones y me ha ayudado generosamente enviándome imágenes, artículos e incluso un ejemplar de su libro más importante.

El resumen de mi artículo es el siguiente:

Dos mapamundis otomanos, contenidos respectivamente en el atlas de Ali Macar Re’is y en el atlas anónimo denominado “Walters Sea atlas”, comparten la característica única de mostrar la eclíptica (el Zodiaco) como dos segmentos rectos. Ambos mapas fueron dibujados en el siglo XVI en una proyección cartográfica que suele llamarse “oval” y que era bastante popular en aquella época. El Zodiaco debe haber sido importante para los autores de estos atlas porque en ambos mapas se le dio un tratamiento gráfico prominente y fue uno de los últimos elementos en ser dibujado.

Sin embargo, el estudio geométrico de ambos mapas revela que la forma de la eclíptica en ellos es inexacta, en particular en el atlas Walters, mientras que varios planisferios coetáneos tanto terrestres como celestes muestran la misma línea astronómica de manera geométricamente correcta. Esta diferencia sugiere que la intención de los autores otomanos al trazar la eclíptica pudo tener más que ver con el simbolismo o la estética que con la exactitud geométrica. Dibujar el Zodiaco en un mapamundi tiene escasa utilidad práctica, de ahí que podamos postular que los autores solo buscaban representar simultáneamente los Cielos y la Tierra. Esto emparentaría a ambos mapamundis otomanos con los diagramas cosmográficos, esquemas en los que a menudo figura el Zodiaco.

Por otra parte, la coincidencia de una misma forma errónea de la eclíptica en dos mapas diferentes indica que sus autores debieron basarse en alguna fuente común de inspiración. La existencia de un diagrama cosmográfico árabe que representa el Zodiaco como un conjunto de cuatro segmentos rectos refuerza la probabilidad de la existencia de un diagrama prototipo común a ambos mapamundis.

La lista completa de los artículos de este número homenaje puede consultarse en este enlace.

Las fuentes de un cosmógrafo castellano del siglo XVI

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English version

página 148 recto

página 148 versopágina 148 recto

Páginas de la segunda parte del Regimiento de Navegación de Andrés García de Céspedes en las que se transcribe el texto de Pedro Ruiz de Villegas; descargadas de la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.

Pedro Ruiz de Villegas, “astrólogo y cosmógrafo” castellano del siglo XVI, fue uno de los miembros de la delegación castellana enviada por el rey Carlos a la Junta de Badajoz de 1524 para discutir con Portugal la posición de la línea de demarcación del Tratado de Tordesillas y la ubicación de las islas Molucas.

Ruiz de Villegas escribió tras la Junta un informe en el que trataba de demostrar que dichas islas se encontraban en el hemisferio de Castilla y no en el de Portugal. El interés de ese documento no es su conclusión, que era predecible, sino una larga lista de mapas, globos, tablas de coordenadas e itinerarios que Ruiz de Villegas afirma haber consultado para respaldar sus argumentos. Muchas de las obras cartográficas citadas han desaparecido y en algunos casos este documento es la única mención conocida de su existencia. El propio manuscrito de Villegas también se perdió pero por suerte fue transcrito por Andrés García de Céspedes en su Regimiento de Navegación, impreso en Madrid en 1606, parte 2ª, páginas 148r a 149r.

Transcribo aquí la lista de Ruiz de Villegas, adaptada al español actual y con algunas notas aclaratorias. Al final de esta entrada he dejado una transcripción que respeta la ortografía usada por García de Céspedes.

Versión adaptada

CAP.VIII. En que se pone lo que [escribió] Pedro Ruiz de Villegas, natural de Burgos, y uno de los seis jueces nombrados para la determinación de las diferencias entre Castilla y Portugal acerca de la longitud de las Molcucas.

[...]

Corrobórase ser así de necesidad por las navegaciones hechas desde la isla de San Antonio, y de cabo Verde, al cabo de Buena Esperanza, y desde allí al cabo de Guardafui, donde comienza el mar Bermejo [= mar Rojo], con lo siguiente.

Primeramente, porque así está en la Carta que hace muchos años se hizo en Portugal por el más famoso de aquel tiempo, la cual vi en poder de Francisco de Lerma[1], vecino de Burgos, y hecha de las primeras cuando se descubrió la India, y guardada la verdad simplemente, sin añadido de nada de lo de ahora.

Esta así también en lo de Guispuche, que entonces tuvo por padrones [los] que se podían tener, y de un hombre tan sabio que se puede presumir que tuvo padrones ciertos de Portugal.

Está así en los padrones de todas las Cartas hechas en Castilla, especialmente de Nuño García[2], que fue muy gran oficial de hacerlas, y trató de tener los mejores padrones que pudo, y cuando las hizo y tuvo los padrones no había esta cuestión ni él hacía sino según que venían los padrones de Portugal, que aquí nunca en esto pensaron hasta el año de 1516 pasado, [en] que se comenzó a tratar de esta diferencia entre Castilla y Portugal.

Está así en la Carta que vi de Esteban Gómez portugués[3]. Está así en la Carta que vi en poder de Simón de Alcazaba[4], hecha en Portugal.

Está así en la Carta que hizo aquel Héctor, creo que de Coimbra, hecha en la India en un pergamino de puerco. Está así en los padrones de fray Tomás.

Hay relaciones de todos estos portugueses y otros muchos navegantes [¿con los?] que comuniqué y me informé, y otras muchas Cartas y figuras que vi a propósito de este negocio de que se va tratando.

Está así en el globillo que hizo en Portugal aquel gran piloto que se emborrachaba, [de] cuyo nombre no me acuerdo pero por aquella seña, y [por] ser muy famoso, fue muy conocido.

Está así en las Pomas [= globos terráqueos] del obispo de Burgos, Fonseca[5]; y [en las] del Licenciado Vargas[6], y en otras infinitas, hechas gran tiempo antes que se sospechase cosa de estas, ni hubiese cuestión de ellas.

Pruébase más esto porque las Cartas del mar Mediterráneo concuerdan con lo dicho del Océano, según parece por todas las Cartas viejas y nuevas de Levante [= del Mediterráneo] hechas en Mallorca, Génova, en Vizcaya[7] y en Venecia, de las cuales he visto mas de 200 y tenido y medido muchas; especialmente tres, una vizcaína, y la de Nuño, y la del conde de Salamanca, la de Juan de Béjar[8], la de fray Antonio de Logroño[9], y sobre todo la que tengo vieja, y otra de molde [= impresa], que es presumible que para imprimirla buscaran el mejor padrón que se pudo tener.

Concuerdan también todas las italianas de molde, y otras mil Cosmografías[10]; las dos cartas Arábigas [= en árabe] que eran del arcediano de Toledo[11], y otras innumerables que se han visto.

Sobre todo se prueba, con la irrefragable autoridad de Ptolomeo en lo que él pudo saber, y morando en Alejandría lo pone a la letra, ni más ni menos que estas Cartas marinas.

Se comprueba también con todas las tablas de los astrólogos [= tablas de coordenadas], que ponen a Alejandría en lo mismo que las Cartas, que son el Rey don Alfonso[12], Alí Aben Ragel[13], Zacuto[14], los Almanaques de Alemania[15], Juan de Sacrobosco[16], y todas las tablas del mundo.

Confírmase, y corrobórase más porque Ptolomeo pone a Ormuz, ciudad muy conocida de los portugueses, que no se puede negar que sea ella porque está en la estrechura del mar Pérsico, pasado luego allí al Oriente junto al Estrecho, la cual pone formadamente como las navegaciones susodichas. Que es cosa que quien lo notare se espantará de la diligencia de Ptolomeo, que él solo en lo que fue próximo a él es de más autoridad y crédito que cien otros autores.

Confórmase mas lo dicho con un Mapa en globo, que fue del Rey de Nápoles don Alfonso[17], el cual está así como está dicho.

Confírmase también con otro Mapa en plano, en figura redonda, hecha en Londres[18]. Además de esto, con muchas navegaciones a la Tierra Santa, que seria muy prolijo decirlas.

Pues en cosa tan clara como el Sol, substraen 16 grados que harán desde el principio del mar Bermejo hasta el cabo de Comorín, y de allí a Gamispola, y de allí a Malaca, y de Malaca a Maluco. Y aun pasando casi en todo esto con sus padrones, es Maluco con más de 20 grados de la Demarcación de Castilla; y enmendándolos por Cartas viejas de Portugal, y de los que de allá lo dicen, son más de 30 grados dentro de la Demarcación de Castilla.

Hay más para lo del mar Mediterráneo: los Itinerarios, que todos ponen la misma cantidad que está dicha, y el de Antonio Pío[19] es de gran autoridad.

Podríanse traer también para lo del mar Mediterráneo, en prueba de lo dicho, historias y adminículos que hiciesen más autoridad, que de cosa profana y semejante se podrían traer, pero es superfluo traer más de lo dicho en cosa tan manifiesta.

Es de notar que es muy cierto el tomar de las alturas y latitud pero, para el cosmógrafo que hace por relaciones [¿geométricas?], más cierto se estriba en la longitud: porque saber a qué hora vieron comenzar tal eclipse, todos lo saben, y de todos se pueden informar; pero tomar la altura, [en] especial antiguamente, pocos lo hacían porque los que navegaban no tomaban altura como ahora. Tráese esto en favor de la longitud de Ptolomeo, al cual en lo que alcanzó, y cercano a donde él vivía, se le debe de dar crédito antes que a otro alguno.

Lo dicho se confirma, y queda sin duda ninguna, por los Itinerarios que algunos han escrito de algunos viajes que hacia el Occidente se han hecho después del año de 1519, especialmente el que tradujo Transilvano[20] de un Portugués, y el que escribió Antonio Gafeta[21], que concuerdan con Ptolomeo; poniendo a Gilolo, que es el Catigara, en los [mismos] grados de España por el Occidente que [los que] le puso Ptolomeo por el Oriente, que es cosa bien notable.


[1] En una real cédula fechada en Burgos a 10 de abril de 1524, justo antes del comienzo de la Junta de Badajoz, se mencionan unas “cartas de navegar que decís que tenéis aviso, que estan en poder de Francisco de Lerma, vecino desta cibdad”; transcrita en Martín Fernández de Navarrete (1837), Colección de los viajes…, tomo IV, pp.330-332

[2] Nuño García de Toreno, “piloto y maestro de cartas de navegar” de la Casa de Contratación desde 1519 hasta su muerte en 1526. Se conserva un mapa firmado por él, fechado en 1522, y se le atribuye el planisferio anónimo llamado “de Salviati”. Se sabe además que la expedición de Magallanes llevaba 23 “cartas de marear” hechas por él.

[3] Esteban Gómez (ca. 1483 – 1538), navegante y explorador portugués al servicio de la Corona de Castilla. En la cédula del 10 de abril de 1524 citada más arriba se menciona una carta de navegar “quel piloto Estéban Gomez dió al coronel Espinosa”.

[4] Simón de Alcazaba y Sotomayor (1470 – 1535), igualmente descubridor portugués que navegó bajo bandera castellana. Fue uno de los enviados por el rey de Castilla a la Junta de Badajoz pero tuvo que abandonarla.a petición de la delegación portuguesa.

[5] Juan Rodríguez de Fonseca (1451 – 1524), encargado por los Reyes Católicos de organizar el descubrimiento y conquista de las Indias. Pedro Mártir de Anglería afirmó haber visto en su casa «una esfera sólida del Universo» que mostraba las tierras recién descubiertas, así como muchos mapas. (Década II, Libro X. Fechada a 4 de diciembre de 1514)

[6] Supongo que se trata de Francisco de Vargas, muerto en 1524, consejero de los Reyes Católicos y después de Carlos I, bajo los que desempeñó numerosos cargos públicos.

[7] Antes de leer este párrafo nunca había oído hablar de mapas del Mediterráneo hechos en Vizcaya en épocas tan antiguas.

[8] Ignoro de quién puede tratarse. El cónsul castellano en Florencia en 1535 se llamaba Juan de Béjar.(fuente).

[9] Cronista del convento de San Pablo de Burgos, ciudad de donde era originario Ruiz de Villegas. Antes había sido confesor de Pascual de Ampudia, obispo de Burgos hasta su muerte en Roma en 1512.(fuente)

[10] Las ediciones en latín de la Geografía de Ptolomeo realizadas en los siglos XV y XVI solían titularse Cosmographia.

[11] Me pregunto cuáles serían estos dos mapas en árabe. Una de las personas que ocupó el cargo de arcediano de Toledo en vida de Pedro Ruiz fue Francisco de Mendoza y Bobadilla, futuro cardenal que a su muerte en 1566 legó a la Biblioteca del Escorial una gran colección de códices que incluía manuscritos en árabe.

[12] Alfonso X el Sabio, rey de Castillla y de León (1221 – 1284) ordenó compilar una tabla actualizada de coordenadas geográficas en 1272. El original se ha perdido pero se conserva una copia posterior de estas “Tablas Alfonsíes” (BN Ms. 4238) con las coordenadas de 4 regiones y 22 ciudades.

[13] Abu-l-Hassan ‘Ali ibn Abi-l-Rigal, astrólogo del siglo XI. Una de sus obras fue traducida al castellano en la corte del rey Alfonso X. Ignoro si contiene una tabla de coordenadas geográficas. Ediciones posteriores impresas en latín sí que contienen listas de coordenadas. (Edición del 25 de julio de 2012: La versión en castellano del tratado de Abi-l-Rigal sí que contiene una tabla de coordenadas. Su contenido, así como el de la tabla de la versión en latín, puede consultarse en esta entrada.)

[14] Abraham Zacut (ca. 1450 – ca. 1515), astrónomo castellano que tuvo que exiliarse al ser expulsados los judíos en 1492. Compiló sendas tablas de coordenadas geográficas para dos de sus obras: el Hajibbur hagadol, escrito en hebreo y conservado en cuatro manuscritos; y el Almach perpetuum, publicado en latín en Portugal en 1496.

[15] Entre las muchas obras con tablas de coordenadas producidas en tierras germánicas, el nombre usado por Pedro Ruiz me sugiere que se trata de alguno de los almanaques de Regiomontano (Johannes Müller von Königsberg, 1436 – 1476) impresos en Nuremberg a finales del siglo XV.

[16] Johannes de Sacrobosco (John of Holywood), astrónomo inglés del siglo XIII.

[17] Puede tratarse de Alfonso V de Aragón y I de Nápoles (1396 – 1458) o bien de Alfonso II de Nápoles (1448 – 1495).

[18] En 1448 el veneciano Andrea Bianco firmó en Londres un mapa del Atlántico, probablemente dibujado con anterioridad en Italia, pero no es “en figura redonda”. Del mismo autor se conserva un mapamundi circular en un atlas fechado en 1436 pero que no indica lugar de realización. El siguiente mapa hecho en Inglaterra que se conserva es un esbozo fechado en 1539 (fuente).

[19] El itinerario de Antonino es un texto romano que describe las principales calzadas del Imperio, indicando poblaciones y distancias entre ellas.

[20] Maximilianus Transilvanus publicó en 1522 la primera crónica conocida de la expedición de Magallanes y Elcano, titulada De Moluccis Insulis.

[21] Antonio Pigafetta escribió una relación de la expedición de Magallanes y Elcano que envió a varias personalidades importantes europeas. De su manuscrito se imprimió en París un extracto en francés, el cual luego publicó traducido al italiano Ramusio en Venecia en 1536.

Transcripción exacta

CAP.VIII. En que se pone lo que Pedro Ruyz de Villegas natural de Burgos, y uno de los seys juezes nombrados para la determinacion de las diferencias entre Castilla y Portugal, acerca de la longitud de las Molcucas.

(…)

Corroborase ser assi de necessidad, por las nauegaciones hechas desde la isla de San Antonio, y de Cabo verde, al Cabo de Buena Esperança: y desde alli al Cabo de Guardafu, donde comiença el mar Bermejo, con lo siguiente.

Primeramente, porque assi està en la Carta que muchos años ha que se hizo en Portugal, por el mas famoso de aquel tiempo, la qual vi en poder de Francisco de Lerma, vezino de Burgos, y hecha de las primeras quando se descubrio la India, y guardada la verdad simplemente, sin arecion de nada de lo de aora.

Esta assi tambien en lo de Guispuche, que entonces huuo por padrones que se podian auer, y de vn hombre tan sabio, que se puede presumir que huuo padrones ciertos de Portugal.

Está assi en los padrones de todas las Cartas hechas en Castilla, especialmente de Nuño Garcia, que fue muy grande oficial de hazerlas, y trabajò de auer los mejores padrones que pudo, y quando las hizo y hubo los padrones, no auia esta question, ni el hazia sino segun que venian los padrones de Portugal, que aca nunca en esto pensaron, hasta el año de 1516. passado, que se començo a tratar desta diferencia entre Castilla y Portugal.

Está assi en la Carta que vi de Esteuan Gomez Portugues. Está assi en la Carta que vi en poder de Simon de Alcaçaba, hecha en Portugal.

Está assi en la Carta que hizo aquel Hector, creo que de Coimbra, hecha en la India en vn pergamino de puerco. Está assi en los padrones de fray Tomas.

Ay relaciones de todos estos Portuguesses, y otros muchos nauegantes que comuniquè, y me informè, y otras muchas Cartas y figuras que vi al proposito deste negocio, de que se va tratando.

Está assi en el globillo que hizo en Portugal aquel gran Piloto que se emborrachaua, cuyo nombre no me acuerdo, pero por aquella seña, y ser muy famoso, fue muy conocido.

Está assi en las Pomas del Obispo de Burgos, Fonseca: y del Licenciado Vargas: y en otras infinitas, hechas gran tiempo antes que se sospechasse cosa destas, ni huuiesse question dellas.

Prueuase mas esto, porque las Cartas del mar Mediterraneo concuerdan con lo dicho del Occeano, segun parece por todas las Cartas viejas y nueuas de Leuante, hechas en Mayorca, Genoua, en Vizcaya, y en Venecia, de las quales he visto mas de 200. y tenido, y medido muchas : especialmente tres, vna Vizcayna, y la de Nuño, y la del Conde de Salamanca, la de Iuan de Bejar, la de fray Antonio de Logroño, y sobre todo, la que tengo vieja, y otra de molde, que es de presumir, que para imprimirla buscaron el mejor padron que se pudo auer.

Concuerdan tambien todas las Italianas de molde, y otras mil Cosmografias: las dos cartas Arabigas que eran del Arcediano de Toledo, y otras innumerables que se han visto.

Sobre todo se prueua, con la irrefragable autoridad de Ptolomeo, en lo que el pudo saber, y morando en Alexandria lo pone a la letra, ni mas ni menos que estas Cartas marinas.

Comprueuase tambien con todas las tablas de los Astrologos, que ponen a Alexandria en lo mismo que las Cartas, que son el Rey don Alõso, Ali Auen Ragel, Zacuto, los Almanaques de Alemaña, Iuan de Sacrobosco, y todas las tablas del mundo.

Confirmase, y corroborase mas, porque Ptolomeo pone a Ormuz, ciudad muy conocida de Portuguesses, que no se puede negar ser ella, porque es en la estrechura del mar Persico, passado luego alli al Oriente, junto al Estrecho, la qual pone formadamente como las nauegaciones suso dichas: que es cosa, que quien lo notare se espantarà de la diligencia de Ptolomeo, que el solo en lo que fue propinquo a el, es de mas autoridad y credito, que cien otros autores.

Conformase mas lo dicho, con vn Mapa en globo, que fue del Rey de Napoles don Alonso, el qual està assi como està dicho.

Confirmase tambien con otro Mapa en plano, en figura redonda, hecha en Londres. Demas desto, con muchas nauegaciones a la tierra Santa, que seria prolixidad dezirlas.

Pues en cosa tan clara como el Sol, substraen 16.grados, que haran desde el principio del mar Bermejo hasta el Cabo de Comori, y de alli a Gamispola, y de alli a Malaca, y de Malaca a Maluco, y aun passando casi en todo esto con sus padrones, es Maluco con mas de 20.grados de la Demarcacion de Castilla: y enmendandolos por Cartas viejas de Portugal, y de los que de alla lo dizen, son mas de 30.grados dentro de la Demarcacion de Castilla.

Ay mas para lo del mar Mediterraneo, los Itinerarios, que todos ponen la misma cantidad que està dicha, y el de Antonio Pio es de gran autoridad.

Podrianse traer tambien para lo del mar Mediterraneo, en prueua de lo dicho, historias y adminiculos que hiziessen mas autoridad, que de cosa profana y semejante se podrian traer, pero es superfluo traer mas de lo dicho en cosa tan manifiesta.

Es de notar, que es muy cierto el tomar de las alturas y latitud, pero para el Cosmografo que haze por relaciones, mas cierto se estriba en la longitud: porque saber a que hora vieron començar tal Eclypse, todos lo saben, y de todos se pueden informar: pero tomar el altura, especial antiguamente, pocos lo hazian, porque los que nauegauan no tomauan altura como aora. Traese esto en fauor de la longitud de Ptolomeo, al qual en lo que alcançò, y cercano a donde el viuia, se le deue de dar credito antes que a otro alguno.

Lo dicho se confirma, y queda sin duda ninguna, por los Itinerarios que algunos han escrito, de algunos viajes que hàzia el Occidente se han hecho, despues del año de 1519. especialmente el que traduxo Transiluano de vn Portugues, y el que escriuio Antonio Gafeta, que concuerdan con Ptolomeo; poniendo a Gilolo, que es el Catigara en los grados de España, por el Occidente, que le puso Ptolomeo por el Oriente, que es cosa bien notable.


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