Historia y Mapas

Blog sobre mapas antiguos y descubrimientos geográficos

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La longitud del Mediterráneo a través de la historia

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Detalle de la carta universal de Diego Ribero (Sevilla, 1529), uno de los mapas más antiguos con un Mediterráneo aparentemente exacto.

Detalle de la carta universal de Diego Ribero (Sevilla, 1529), uno de los primeros mapamundis con un Mediterráneo aparentemente exacto.

 

Al hablar de “errores cartográficos” en mapas antiguos solemos pensar en regiones exóticas, apenas exploradas por los europeos, o en islas míticas perdidas en el océano. Sin embargo el mar Mediterráneo, bien conocido y navegado desde la más remota antigüedad, aparece distorsionado – excesivamente alargado – en la mayoría de los mapas publicados hasta bien entrado el siglo XVIII. Esta paradoja había atraído la atención de algunos historiadores, sobre todo en el siglo XIX, pero hasta ahora faltaba un estudio exhaustivo del tema.

En un artículo, recién publicado en la revista e-Perimetron, analizo el error de la longitud del Mediterráneo en 124 mapas, 6 globos terráqueos y 36 listas de coordenadas de orígenes y épocas muy diversos. Los resultados confirman algunas de las grandes tendencias ya apuntadas previamente, en particular el hecho de que el principal culpable del error fue el alejandrino Claudio Ptolomeo. También salen a relucir excepciones intrigantes: mapas y tablas de coordenadas muy exactos, que hasta ahora habían pasado prácticamente desapercibidos; y se rebate la teoría que otorgaba a astrónomos como Kepler un supuesto protagonismo en la mejora de la exactitud de los mapas del Mediterráneo.

El artículo (en inglés) está en acceso libre en el siguiente enlace:

The longitude of the Mediterranean throughout history: facts, myths and surprises

La tabla con los resultados completos también está disponible gratis en formato OpenOffice o en formato Excel.

“El Atlas de El Escorial es uno más dentro de mi familia”: entrevista a Antonio Crespo

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Portada del libro "Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI"Antonio Crespo (Madrid, 1961) acaba de ver su libro Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI publicado por el Instituto Geográfico Nacional. En él sintetiza más de quince años de investigación sobre tres proyectos iniciados en el siglo XVI por la corona española para levantar mapas detallados de la península Ibérica: la Descripción y Cosmografía de Hernando Colón, el Atlas de El Escorial y el mapa de Esquivel. Los tres son grandes desconocidos incluso para la mayoría de los historiadores de la cartografía y sorprenden por la cantidad de información geográfica que llegaron a acumular. El libro se puede descargar gratis desde la web del IGN.

Ingeniero técnico en Topografía y doctor en Geografía, Antonio Crespo comenzó su carrera en el Servicio de Fotogrametría del IGN en Madrid. Por motivos familiares hace 23 años tuvo que dejar ese trabajo, “muy a mi pesar porque me encantaba”, y trasladarse a Valladolid, donde trabaja actualmente como Jefe de Servicio de Informática en el Catastro.

 

-         ¿Cómo surgió tu interés por los mapas antiguos?

-         Cuando estudiaba en la Escuela de Topografía de Madrid había un profesor –Francisco Vázquez Maure– que era un apasionado de los mapas antiguos y de vez en cuando nos contaba historias sobre portulanos o relataba las aventuras de la medición del arco de meridiano en el Ecuador a mediados del siglo XVIII. Desde entonces fui leyendo cosas sueltas, sin orden ni concierto, y visitando exposiciones de mapas antiguos. Cuando llegué a Valladolid estudié Geografía y mi mujer me animó a seguir con el doctorado. Encontré el tema de la tesis en el catálogo de una exposición de mapas antiguos que acababa de visitar. Había un artículo sobre un misterioso mapa del siglo XVI: el Atlas de El Escorial, que sorprendentemente había sido estudiado por aquel profesor mío que narraba como nadie las aventuras y pormenores de los viejos mapas. Desde entonces, ese Atlas es uno más dentro de mi familia y todo lo que esté relacionado con la cartografía antigua tiene un plato en nuestra mesa.

-         Háblanos de tu trayectoria investigadora.

-         Realicé la tesis doctoral sobre El Atlas de El Escorial, un manuscrito del XVI compuesto por un mapa índice y veinte hojas. Para analizar este mapa me empeñé en estudiar con detalle todos los mapas previos y los posteriores, de manera que mis conocimientos de la cartografía de los siglos XV al XVIII aumentaron sin querer. Trabajé solo durante mucho tiempo hasta que me puse en contacto con Isabel Vicente Maroto, quien había publicado varios trabajos sobre el cosmógrafo Alonso de Santa Cruz. Ella me enseñó a ser riguroso, a no aventurar hipótesis sin justificarlas y me “obligó” a presentar la Tesis. Yo no tenía ningún interés en terminarla y seguía recopilando datos sin cesar, pero seguí su consejo y en seis meses resumí el trabajo de diez años. Por el camino fueron surgiendo cosas variopintas: el análisis de la edición facsímil de una Geografía de Ptolomeo del siglo XV (conocida como el Petit Ptolomeo) que se halla en la Biblioteca Nacional de París; catalogar mapas de coleccionistas para exposiciones; ponencias y artículos para congresos y revistas; conferencias; y lo que ahora me resulta más divertido, pequeños artículos divulgativos. En los últimos 5 años me he especializado en los grandes proyectos cartográficos españoles del siglo XVI y XVII, trabajo –o eso intento– en los Itinerarios de Hernando Colon y en descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos Pedro de Esquivel, Juan Bautista Labaña y Gabriel de Santa Ana.

-         ¿Cuáles han sido tus principales hallazgos?

-         Están relacionados con la Cartografía del XVI y del XVII. Mis trabajos parten fundamentalmente de las investigaciones realizadas por Gonzalo Reparaz, Francisco Vázquez Maure y Ángel Paladini. A partir de ellos, tras el análisis detallado de los documentos originales y la búsqueda de documentos en archivos y bibliotecas, aporto pruebas para demostrar que el Atlas de El Escorial, un mapa sin firma ni fecha, fue confeccionado por Alonso de Santa Cruz entre 1539 y 1545. También ofrezco información que permite demostrar que Pedro de Esquivel trabajaba en un mapa de España hacia 1555 por encargo de Felipe II.  Dada mi formación como topógrafo, era inevitable descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos citados. A partir de ellas se explica cómo era el trabajo de campo para trazar mapas precisos –lo eran para aquella época–, los métodos topográficos que empleaban, la forma de medir los ángulos y las distancias, los instrumentos de medida, las técnicas para dibujar los datos de campo, como construían tablas de coordenadas, etc…  Por otro lado, el gran logro que hemos de conseguir los investigadores es la divulgación de nuestros trabajos entre el público no especializado, convirtiendo nuestras sesudas páginas en una lectura amena que consiga que los lectores disfruten con las historias que ofrece la historia de la cartografía.

-         ¿Cuáles son las principales preguntas aun sin responder en tu campo de investigación?

-         Son muchas. Constatar hechos a partir de documentos de hace cuatrocientos y quinientos años es complejo. Partimos de cartas de los cosmógrafos explicando sus trabajos al rey, solicitudes de pago, nombramientos… casi todo son documentos oficiales en los que hay que leer entre líneas. Muy pocas veces hallamos cartas personales y notas que nos hablen de la vida y los trabajos de los cosmógrafos con claridad. La información que poseemos es como coger un puñado de arena de la playa: cuando aprietas la mano los granos se escapan entre los dedos. Por ello es importante localizar más datos que confirmen nuestras hipótesis y afirmaciones. En mi caso las preguntas están relacionadas con la vida y los trabajos de los cosmógrafos españoles y portugueses, de quienes me gustaría confeccionar –en un futuro lejano– biografías rigurosas y documentadas.

-         ¿Cómo has compaginado tu investigación con tus obligaciones familiares y profesionales?

-         Con la familia sin grandes problemas: mi santa esposa y mi paciente hija han facilitado mi labor y han incorporado el asunto de los mapas antiguos a sus vidas. Durante las vacaciones me dejan visitar los archivos y a veces me ayudan a buscar documentos, imágenes o a descifrar fotocopias. Lamentablemente los trabajos de investigación no me libran de las tareas domésticas. Otra cosa es el entorno laboral, donde solo una vez encontré apoyo y no ha servido de precedente. Para dar conferencias o asistir a congresos he de coger vacaciones, aun cuando existe la posibilidad de representar al organismo para el que trabajo, y por supuesto la financiación corre toda de mi cuenta. Cuando no eres profesor universitario, las cosas son más difíciles: si te invitan a formar parte de un equipo de investigación no puedes ser inscrito como investigador principal, no figuras en los “papeles” y algunos gastos –léase comida y alojamiento– no se contemplan. No obstante, gracias a estos grupos de trabajo he recibido alguna ayuda económica, que no suele superar los 400 euros al año y que se esfuman en fotocopias, gastos de desplazamiento y algún que otro libro.

-         ¿Alguna vez te has planteado dedicarte exclusivamente a investigar?

-         En 2005 solicité una beca Fullbright pero me fue denegada. Mis investigaciones han llegado a un punto en el que necesito consultar archivos nacionales y extranjeros y además muchas horas para desarrollar las libretas de campo de los cosmógrafos del XVI. Como necesito un sueldo y no me puedo permitir el lujo de vivir sin trabajar, he aplazado todas estas labores para cuando me jubile. Los investigadores independientes como yo, no vinculados a la universidad, no tenemos sitio en el sistema español de investigación.

-         ¿Qué consejos les darías a jóvenes investigadores españoles en Historia de la Cartografía? 

-         No sé dar consejos. Solo puedo decir que la Historia de la Cartografía no da para vivir. He visto a jóvenes investigadores abandonar magníficos proyectos porque han encontrado un trabajo de verdad, donde pagan de verdad. También he visto cómo se han rescindido los contratos a prometedores becarios y contemplo cómo otros Ingenieros en Topografía y Geodesia interesados en la cartografía antigua –mi hija, sin ir más lejos– han tenido que marcharse a Alemania a buscar un sueldo y un futuro. La historia de la cartografía española se reduce a trabajos aislados realizados por investigadores entusiastas, que tras varios años suelen abandonar cansados y aburridos. Yo mismo, que veo cómo se acaba mi ciclo, he optado por publicar las investigaciones realizadas para que otros tomen el relevo.

Written by Luis RM

10 enero, 2014 at 5:56 am

Curso de posgrado sobre mapas medievales

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Cartel del curso

El CSIC organiza en Madrid un curso de posgrado sobre los mapas medievales. Consta de ocho seminarios de tres horas de duración y  cinco visitas a bibliotecas.

La inscripción está abierta hasta el 22 de septiembre.

Sitio web del curso: http://www.cchs.csic.es/es/content/mapasmedievales

Written by Luis RM

12 septiembre, 2013 at 4:44 am

Ya está disponible gratis el volumen 3 de The History of Cartography

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La imagen muestra los volúmenes 1 y 2 (en tres tomos) de The History of Cartography, que ya estaban disponibles gratis desde 2012.

 

La obra más importante para los estudiosos de la historia de la cartografía es la monumental The History of Cartography, publicada por la Universidad de Chicago. Organizada cronológicamente, el primero de sus volúmenes apareció en 1987; el segundo, dividido en tres libros, entre 1992 y 1998; y el tercero, dedicado a la cartografía en la Europa del Renacimiento, en 2007. En la actualidad se está trabajando en los volúmenes siguientes.

A principios de 2012 la editorial decidió facilitar el acceso a esta obra y para ello colgó en su web el contenido de los volúmenes 1 y 2 en PDF: texto íntegro, con todas las imágenes, a precio cero. Ahora han añadido el volumen 3, que puede descargarse por capítulos en los enlaces siguientes: Parte 1 y Parte 2.

El volumen 3 contiene 2272 páginas en total, escritas por grandes especialistas y con una edición muy cuidada. Se trata de una estupenda noticia tanto para los investigadores como para los meros aficionados a los mapas antiguos. Aplaudo la decisión de la editorial, radical, sabia y generosa. Ojalá cunda el ejemplo.

Written by Luis RM

4 julio, 2013 at 6:30 pm

El mapa de Vinlandia fue falsificado sobre un manuscrito robado de la Seo de Zaragoza

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Mapa de Vinlandia. Imagen de dominio público cortesía de Wikimedia Commons.

Un investigador escocés podría haber probado por fin, de manera definitiva, que el mapa de Vinlandia es falso. Este famoso mapamundi, que muestra tierras norteamericanas a pesar de estar trazado en un pergamino del siglo XV, ha hecho correr ríos de tinta desde su presentación al público por la Universidad de Yale en 1965. El texto y el trazado del mapa presentan varios anacronismos incompatibles con una fecha de realización tan antigua y, quizás la prueba de falsedad más importante presentada hasta la fecha, varios análisis químicos de la tinta han revelado que probablemente el mapamundi fue dibujado en el siglo XX.

John Paul Floyd, investigador independiente afincado en Glasgow, ha descubierto ahora que los manuscritos medievales con los cuales está encuadernado el mapa fueron expuestos al público en 1892 en la Exposición Histórico-Europea de Madrid. Todo indica que no había ningún mapamundi entre ellos en ese momento, por lo cual se puede concluir que fue dibujado más tarde. El volumen había sido cedido para la exposición por la Seo de Zaragoza, y se da la circunstancia de que en los años 1950 fueron robados de ella cientos de libros y manuscritos antiguos. En 1964 se condenó por este robo al italiano Enzo Ferrajoli, que no es ni más ni menos que la persona que vendió el mapa de Vinlandia en 1957 a un tratante que a su vez se lo vendió a Yale. Nunca se había sabido de dónde lo había sacado Ferrajoli; el hallazgo de Floyd aclara ahora este enigma.

Floyd también ha encontrado indicios en el trazado del mapa que delatan que el falsificador quiso copiar el mapamundi de Andrea Bianco de 1436 pero usó para ello una reproducción publicada en 1782, que presenta pequeñas diferencias con el original. Al menos una de esas diferencias se observa también en el mapa de Vinlandia.

Floyd está terminando un libro, para el que le deseo encuentre rápidamente editor, en el que presentará los resultados detallados de sus pesquisas. Entre tanto me pregunto si las autoridades españolas podrían empezar a reclamarle a la Universidad de Yale la devolución del libro robado de Zaragoza, junto con el “mapa de Vinlandia” dibujado en él.

Más información:

Petróleo en el delta del Orinoco en 1813

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"En esta isla hai brea / metales, y asperon."

“En esta isla hai brea / metales, y asperon.” Imagen rotada respecto al original para facilitar la lectura del texto.

En el Archivo General de Indias de Sevilla se termina estos días una exposición titulada Hacia un Mundo Nuevo. Revoluciones, libertad e independencias en España y América. 1808 – 1814. Entre muchos objetos interesantes un mapa me llamó la atención. Se trata de un boceto manuscrito que realizó fray Francisco de Andújar en Guayana en julio de 1813 en circunstancias bien dramáticas que reflejó en su largo título:

Mapa de las provincias de Cumaná y Barcelona, con el cañón del río Orinoco desde Guayana a sus bocas, trabajado originalmente por Fray Francisco de Andújar, que dirige este segundo borrón al Sr.Magistral de la Santa Yglesia de Cádiz, Dr. D. Antonio Cabrera, para que la presente a la Superioridad que tenga a bien, por si la nueva sublevación que viene por Barinas quitando la vida a todo sacerdote me alcanza y no tengo más tiempo de mandar en limpio este trabajo.

El detalle curioso que encontré en este mapa es una breve inscripción de dos líneas que el autor anotó en una zona del delta del Orinoco situada al este del río Guanipa, entre el caño Mánamo y el caño Pedernales: En esta isla hai brea / metales, y asperon.” Esa mención de la “brea” podría ser una de los primeros testimonios cartográficos de la presencia de petróleo en el delta del Orinoco, actualmente territorio de Venezuela.

El diccionario de la Academia de la Lengua de 1817 definía brea como “Betun artificial, compuesto de pez, sebo, resina y otros ingredientes entre sí mezclados, con que se da un baño á los navíos y xarcias para preservarlos del sol y del agua” y a su vez betún como “materia combustible de diferentes colores, algo semejante á las resinas, que se encuentra en la superficie y entrañas de la tierra, y contiene un ácido particular, como el sucino y otros”. Supongo que fray Francisco de Andújar se refería en su nota a un producto natural, y por tanto quería decir más bien betún y en concreto un tipo pesado de petróleo que afloraba espontáneamente en aquella región.

En la página web de Petróleos de Venezuela S.A. dedicada a la Región Deltana se mencionan estos afloramientos naturales: “En el sistema deltano oriental se conocen algunas manifestaciones superficiales de hidrocarburos: el Lago de asfalto de Guanoco con 350 hectáreas, los menes de los Caños Guanoco y La Brea en el delta del río San Juan y en los afloramientos cretácicos que constituyen el extremo oriental de la Serranía del Interior. Cerca de la boca del río Guanipa, al oeste de Pedernales, existe una filtración de petróleo pesado que llegó a cubrir un área de 250 m². En la Punta Pedernales y en Capure surgen emanaciones de petróleo y gas asociadas a los flujos de barro que caracterizan la estructura del campo petrolífero de Pedernales.”

Se puede visualizar el mapa de fray Francisco a través del portal PARES, utilizando la signatura Archivo General de Indias,MP-VENEZUELA,250. Es una imagen de alta resolución pero por desgracia manchada por una enorme marca de agua del Ministerio de Educación español.

Written by Luis RM

17 abril, 2013 at 1:19 am

5 mapas sorprendentes de la antigua China

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La antigua China fue una civilización innovadora que produjo inventos clave como la brújula, la pólvora o el papel. Menos famosos son sus mapas, que hasta el siglo pasado eran totalmente desconocidos en Occidente y que hoy día no dejan de asombrar por su sofisticación y exactitud. Las cinco obras cartográficas siguientes son espectaculares tanto por su antigüedad como por su contenido.

1. Mapa militar, siglo II a.C.

Mapa militar de Mawangdui (reconstruido) HoC Fig3.11

Mapa militar hallado en Mawangdui (reconstruido). Imagen tomada de Yee 1994a, fig 3.11

En 1973 se hallaron en una tumba de Mawangdui  (provincia de Hunan) tres mapas de seda que representaban territorios del sur de la actual China. El alto funcionario enterrado en la tumba murió en el año 168 antes de nuestra era, por lo cual los mapas deben ser algo anteriores a esa fecha. Los tres mapas se habían guardado doblados y se hallaron rotos a lo largo de las dobleces. De uno de ellos apenas se ha podido discernir una ciudad amurallada. Otro, mejor conservado y de dimensiones 96 x 96 cm, muestra la topografía de la región situada aproximadamente entre 110 y 112.5ºE y entre 23 y 26ºN. El tercero, de tamaño similar (98 x 78 cm),  es el que se muestra en la imagen o más bien una reconstrucción en blanco y negro de lo que debió ser el trazado original.

El mapa muestra una zona de importancia estratégica en aquella época: la frontera de Nanyue, estado que acababa de ser sometido por los chinos Han tras varias guerras. Indica la ubicación de instalaciones bélicas y cuarteles, usando diferentes pigmentos vegetales para representar carreteras (rojo), ríos (azul verdoso), etc. Utiliza símbolos, con su correspondiente leyenda, además de notas textuales y algunas cifras para indicar distancias y poblaciones. La escala, en su parte central, es de entre 1:80.000 y 1:100.000.

Fuente: Yee 1994a, pp.40-46.

2. Mapa de China a escala, 1137 d.C.

"Mapa de los caminos de Yu", tallado en piedra en 1137 d.C. Dimensiones aproximadas: 80 cm x 80 cm. Actualmente en el Museo Pei Lin de Xi'an. Imagen tomada de Needham, fig. 226.

“Mapa de los caminos de Yu”, tallado en piedra en 1137 d.C. Dimensiones aproximadas: 80 cm x 80 cm. Actualmente se encuentra en el Museo Pei Lin de Xi’an. Imagen tomada de Needham, fig. 226.

El Yu ji tu (“mapa de los caminos de Yu”) fue tallado en piedra en 1136 o 1137 a partir de un original que probablemente datase de algo antes de 1100 d.C. Muestra con gran detalle la red hidrográfica de China, que era esencial para su economía. La cuadrícula indica una escala de distancias lineales; cada cuadrado representa 100 x 100 li. El historiador de la ciencia china Joseph Needham lo llamó “la obra cartográfica más extraordinaria de su época en cualquier cultura.” Se ignora quién fue el autor. Se pueden encontrar más imágenes e información en cartographic-images.net.

La estela en la que está grabado el Yu ji tu muestra, en el lado opuesto, otro mapa de dimensiones similares pero estilo algo diferente, sin cuadrícula. Puede consultarse también en cartographic-images.net.

Cuentan las crónicas que Chia Tan, el gran cartógrafo chino del siglo IX d.C., realizó un mapa de estilo similar pero mucho mayor, unos 9 x 10 metros, a escala aproximadamente 1:1.000.000, que debió representar el continente asiático en su totalidad. Por desgracia hoy día no queda rastro de semejante monumento cartográfico.

Fuentes: Needham 1959, pp.543-551 y fig.226; Yee 1994a, pp.46-50.

3. El mapa impreso más antiguo del mundo, 1155 d.C.

El mapa impreso más antiguo que se conserva.

El mapa impreso más antiguo que se conserva, ca. 1155 d.C. Ejemplar único en la Biblioteca Nacional de Pekín. Imagen tomada de Needham 1959, fig. 227.

Este “mapa de China Occidental” fue incluido por Yang Chia en su enciclopedia titulada Liu Ching T’u, publicada hacia 1155 d.C. Realizado con tinta negra sobre papel, se trata del mapa impreso más antiguo que se conserva. El mapa, no firmado, presenta un detalle curioso: la doble línea curva de la parte superior adornada con cuatro figuras escalonadas es la Gran Muralla.

Fuente: Needham 1959, p. 549 y fig. 227.

4. Atlas estelar, siglo XII d.C.

Uno de los mapas del atlas estelar de Su Song. Proyección cilíndrica ecuatorial. La línea curva es la eclíptica.Adaptado de History of Cartography... fig. 13.17

Uno de los mapas del atlas estelar de Su Song, en proyección cilíndrica ecuatorial. La línea curva es la eclíptica. Dimensiones: 30 x 22 cm. Imagen adaptada de Stephenson 1994, fig. 13.17

El atlas estelar de Su Song incluye los cinco mapas siguientes: 1) Parte del hemisferio Norte que es siempre visible desde las latitudes chinas; 2) Mapa ecuatorial desde el equinoccio de otoño al de primavera [mostrado en la figura]; 3) Mapa ecuatorial desde el equinoccio de primavera hasta el de otoño; 4) Hemisferio Norte completo; 5) Hemisferio Sur hasta el límite de invisibilidad. Los tres mapas de los hemisferios norte y sur están en proyección polar equidistante mientras que los dos mapas ecuatoriales usan una proyección cilíndrica no determinada.

La primera edición del atlas celeste de Su Song fue publicada en 1094 d.C., por lo cual se trata de los mapas estelares impresos más antiguos de los que se tiene noticia. Por desgracia no se conserva ningún ejemplar de esa edición. La imagen muestra una edición impresa de 1781, titulada Xinyi xiang fayao, que afirma ser una reproducción fidedigna de una copia manuscrita hecha en 1670 a partir de un impreso de 1172.

Fuente: Stephenson 1994, pp.541-545.

5. Vista del curso del río Yangtsé, ¿siglos XII – XIII?

Sección del Changjiang wan li tu ("Diez mil li a lo largo del río Yantsé"). Imagen tomada del sitio web de la Freer Gallery of Art, de la Smithsonian Institution (enlace).

Sección del Changjiang wan li tu (“Diez mil li a lo largo del río Yantsé”). Imagen tomada del sitio web de la Freer Gallery of Art, de la Smithsonian Institution (enlace).

Los cuatro ejemplos anteriores podrían dar la equivocada impresión de que los mapas de la antigua China eran sobre todo matemáticos, geométricos. En realidad la cartografía de esta civilización fue muy diversa, abundando obras de tipo “pictórico” que aunaban información geográfica y belleza visual. Uno de los mejores ejemplos es este mapa en perspectiva del curso del río Yangtsé, titulado Changjiang wan li tu, pintado en un rollo de seda de más de 16 metros de longitud y 43 cm de anchura, del cual la imagen muestra solo una de las 33 secciones que lo componen. Este ejemplar no tiene fecha pero se piensa que podría datar de los siglos XII o XIII. El original se atribuye al monje Juran, del siglo X d.C. En tinta roja se muestran los nombres de algunos lugares notables, probablemente añadidos posteriormente a la finalización de la obra.

Fuentes: Documentación de la Smithsonian Institution (enlace); Yee 1994b, pp.162-166.

Agradezco encarecidamente a D. Manuel Vallejo por haber despertado en mí el interés por la cartografía china y haberme enviado amablemente tanta información.

Bibliografía citada:

NEEDHAM, Joseph. Mathematics and the Sciences of the Heavens and the Earth. Science and Civilisation in China 3. Cambridge University Press, 1959.
STEPHENSON, F. Richard. «Chinese and Korean Star Maps and Catalogs». En Cartography in the Traditional East and Southeast Asian Societies, editado por David WOODWARD y John Brian HARLEY. Vol. 2.2. The History of Cartography. University Of Chicago Press, 1994.
YEE, Cordell D.K. «Reinterpreting Traditional Chinese Geographical Maps». En Cartography in the Traditional East and Southeast Asian Societies, editado por David WOODWARD y John Brian HARLEY. Vol. 2.2. The History of Cartography. University Of Chicago Press, 1994.
YEE, Cordell D.K. «Chinese Cartography among the Arts: Objectivity, Subjectivity, Representation». En Cartography in the Traditional East and Southeast Asian Societies, editado por David WOODWARD y John Brian HARLEY. Vol. 2.2. The History of Cartography. University Of Chicago Press, 1994.
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Written by Luis RM

11 enero, 2013 at 7:05 am

Mi artículo en el Journal of Ottoman Studies

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Mapamundi del atlas de Ali Macar Reis (haga click para acceder a imagen de mayor resolución)

Mapamundi del “Walters Sea atlas” (haga click para acceder a imagen de mayor resolución)

In English

Acaba de publicarse el primer volumen de un número especial del Journal of Ottoman Studies (nº39) dedicado a Thomas D. Goodrich, una admirada figura en el estudio de la cartografía del Imperio Otomano. Yo he tenido el honor de contribuir con un estudio sobre dos mapamundis otomanos que comparten una característica única: son los únicos mapas conocidos que representan la eclíptica como dos líneas rectas.

Tuve la suerte de conocer a Tom Goodrich hace un par de años a través de la lista de correo MapHist. A pesar de no habernos visto nunca en persona, Tom me ha orientado muy amablemente en mis investigaciones y me ha ayudado generosamente enviándome imágenes, artículos e incluso un ejemplar de su libro más importante.

El resumen de mi artículo es el siguiente:

Dos mapamundis otomanos, contenidos respectivamente en el atlas de Ali Macar Re’is y en el atlas anónimo denominado “Walters Sea atlas”, comparten la característica única de mostrar la eclíptica (el Zodiaco) como dos segmentos rectos. Ambos mapas fueron dibujados en el siglo XVI en una proyección cartográfica que suele llamarse “oval” y que era bastante popular en aquella época. El Zodiaco debe haber sido importante para los autores de estos atlas porque en ambos mapas se le dio un tratamiento gráfico prominente y fue uno de los últimos elementos en ser dibujado.

Sin embargo, el estudio geométrico de ambos mapas revela que la forma de la eclíptica en ellos es inexacta, en particular en el atlas Walters, mientras que varios planisferios coetáneos tanto terrestres como celestes muestran la misma línea astronómica de manera geométricamente correcta. Esta diferencia sugiere que la intención de los autores otomanos al trazar la eclíptica pudo tener más que ver con el simbolismo o la estética que con la exactitud geométrica. Dibujar el Zodiaco en un mapamundi tiene escasa utilidad práctica, de ahí que podamos postular que los autores solo buscaban representar simultáneamente los Cielos y la Tierra. Esto emparentaría a ambos mapamundis otomanos con los diagramas cosmográficos, esquemas en los que a menudo figura el Zodiaco.

Por otra parte, la coincidencia de una misma forma errónea de la eclíptica en dos mapas diferentes indica que sus autores debieron basarse en alguna fuente común de inspiración. La existencia de un diagrama cosmográfico árabe que representa el Zodiaco como un conjunto de cuatro segmentos rectos refuerza la probabilidad de la existencia de un diagrama prototipo común a ambos mapamundis.

La lista completa de los artículos de este número homenaje puede consultarse en este enlace.

Las coordenadas de Abenragel

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El mes pasado comenté en este blog un texto de Pedro Ruiz de Villegas, cosmógrafo castellano del siglo XVI, en el que se mencionan varias obras cartográficas. Entre ellas me llamó la atención una tabla de coordenadas atribuida a “Ali Aven Ragel”. Supongo que se trata de Abu-l-Hassan ‘Ali ibn Abi-l-Rigal, que en el siglo XI escribió un tratado de astrología llamado Kitab al-bari‘ fi akham an-nujum. La versión árabe original de esta obra está inédita pero fue traducida al castellano en la época del rey Alfonso X con el título de Libro conplido en los iudizios de las estrellas.[1] Poco después fue traducido también al latín y su autor pasó a ser conocido tanto como Albohazen como Abenragel. En los siglos XV y XVI se publicaron hasta siete ediciones en latín de la obra. He podido consultar dos que están disponibles en línea: la editio princeps, impresa en 1485 en Venecia;[2] y la publicada en 1551en Basilea.[3]

La lista de coordenadas geográficas se encuentra en el capítulo 37, hacia el final de la octava y última parte del libro (pp.150v -151v de la edición de Venecia y pp.406-408 de la de Basilea). Da las longitudes y latitudes de 225 topónimos, ordenados en siete climas, mas otras dos localidades situadas al sur del ecuador. Al cotejar las coordenadas de las dos ediciones se observa que la de Basilea contiene erratas en las localidades de cuatro localidades: Mararia, Sathydroch, Nebala y “Ciuitas sapientũ in terra Persiae”. La comparación con el manuscrito castellano es más compleja, debido a las numerosas diferencias tanto en nombres de localidades como en valores numéricos. Mi impresión es que el manuscrito castellano ha sufrido una mayor corrupción en su proceso de transmisión que la vertiente latina.

El gráfico siguiente muestra la distribución de las coordenadas de Abenragel, según la edición de Venecia de 1485. No he superpuesto ningún mapa actual debido a que desconozco el origen de longitudes usado por Abenragel.

Image

Las coordenadas se dan solo con precisión de grados, sin indicar los minutos, excepto en el caso de “Zembracand” (¿Samarcanda?) en la que el autor da los minutos tanto de longitud como de latitud y además comenta que otra fuente da un valor diferente de latitud.

Solo he sido capaz de identificar unos quince topónimos, con mayor o menor certidumbre: Alejandría, Roma, Constantinopla (esta última repetida), Trípoli… Los demás son un misterio para mí. En particular no he podido descifrar el nombre de ninguna ciudad de la península Ibérica. El gráfico siguiente muestra la región de Europa, Norte de África y Oriente Medio con las localidades que sí he podido identificar.

¿Cuál fue la fuente de esta lista de coordenadas? La gran cantidad de topónimos y la ordenación de localidades por climas recuerdan a la tabla de Al Juarismi. He comparado por ello las coordenadas de diez localidades notables entre Abenragel y Al Juarismi (véase tabla 1). El parecido es grande pero algunos valores numéricos difieren significativamente, sobre todo las longitudes de Alejandría y Damietta. Curiosamente la longitud de Alejandría dada por Abenragel es muy similar a la de Ptolomeo (60º30’), como si en ese caso preciso Abenragel hubiese preferido fiarse del astrólogo alejandrino más que de Al Juarismi. En cualquier caso sería conveniente identificar un mayor número de topónimos de la lista de Abenragel antes de extraer conclusiones sobre su parentesco con otras tablas de coordenadas. El fichero Excel con la lista completa está disponible en este enlace.

Al Juarismi

Abenragel

Localidad

Long

Lat

Long

Lat

Medina

65º 20’

25º

65º

24º

La Meca

67º

21º

67º

21º

Alejandría

51º 20’

31º

60º

31º

Damietta

53º 15’

31º 25’

58º

31º

Trípoli

60º 35’

34º

61º

34º

Constantinopla

49º 50’

45º

50º

45º

Roma

35º 25’

41º 50’

36º

41º

Samarcanda

89º 30’

37º 30’

87º36’

36º36’

Bujará

87º20’

37º 50’

87º

37º

Kandahar

110º

30º

110º

30º

Tabla 1: Comparación de coordenadas entre Abenragel y Al Juarismi.


[1] Se conservan varios manuscritos incompletos de la versión castellana. En 1954 se publicó por vez primera una edición crítica del mayor fragmento, un manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional que contiene las cinco primeras partes. La octava parte, que es la que nos interesa aquí por contener la tabla de coordenadas, se conserva principalmente en un manuscrito de la Catedral de Segovia que no fue publicado hasta 2005: Abu al-Hasan Ali Ibn Abi al-Rigal. El libro conplido en los iudizios de las estrellas: partes 6 a 8. Editado por Gerold Hilty. Estudios árabes e islámicos 3. Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2005. Agradezco a Julio Samsó el haberme enviado una copia de la tabla de coordenadas de esta edición.

[2] Preclarissimus liber completus in iudiciis astrorum. Venecia: Ratdolt Erhard, 1485. http://www.europeana.eu/portal/record/92004/F6308A5166FF659948CDCDFC338E38DC60C2124C.html

[3] Albohazen Haly filii Abenragel libri de iudiciis astrorum. Traducción corregida por Antonius Stupa. Basilea: Henrichus Petrus, 1551. http://warburg.sas.ac.uk/pdf/fah890.pdf

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Written by Luis RM

15 julio, 2012 at 4:12 am

Las fuentes de un cosmógrafo castellano del siglo XVI

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English version

página 148 recto

página 148 versopágina 148 recto

Páginas de la segunda parte del Regimiento de Navegación de Andrés García de Céspedes en las que se transcribe el texto de Pedro Ruiz de Villegas; descargadas de la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.

Pedro Ruiz de Villegas, “astrólogo y cosmógrafo” castellano del siglo XVI, fue uno de los miembros de la delegación castellana enviada por el rey Carlos a la Junta de Badajoz de 1524 para discutir con Portugal la posición de la línea de demarcación del Tratado de Tordesillas y la ubicación de las islas Molucas.

Ruiz de Villegas escribió tras la Junta un informe en el que trataba de demostrar que dichas islas se encontraban en el hemisferio de Castilla y no en el de Portugal. El interés de ese documento no es su conclusión, que era predecible, sino una larga lista de mapas, globos, tablas de coordenadas e itinerarios que Ruiz de Villegas afirma haber consultado para respaldar sus argumentos. Muchas de las obras cartográficas citadas han desaparecido y en algunos casos este documento es la única mención conocida de su existencia. El propio manuscrito de Villegas también se perdió pero por suerte fue transcrito por Andrés García de Céspedes en su Regimiento de Navegación, impreso en Madrid en 1606, parte 2ª, páginas 148r a 149r.

Transcribo aquí la lista de Ruiz de Villegas, adaptada al español actual y con algunas notas aclaratorias. Al final de esta entrada he dejado una transcripción que respeta la ortografía usada por García de Céspedes.

Versión adaptada

CAP.VIII. En que se pone lo que [escribió] Pedro Ruiz de Villegas, natural de Burgos, y uno de los seis jueces nombrados para la determinación de las diferencias entre Castilla y Portugal acerca de la longitud de las Molcucas.

[...]

Corrobórase ser así de necesidad por las navegaciones hechas desde la isla de San Antonio, y de cabo Verde, al cabo de Buena Esperanza, y desde allí al cabo de Guardafui, donde comienza el mar Bermejo [= mar Rojo], con lo siguiente.

Primeramente, porque así está en la Carta que hace muchos años se hizo en Portugal por el más famoso de aquel tiempo, la cual vi en poder de Francisco de Lerma[1], vecino de Burgos, y hecha de las primeras cuando se descubrió la India, y guardada la verdad simplemente, sin añadido de nada de lo de ahora.

Esta así también en lo de Guispuche, que entonces tuvo por padrones [los] que se podían tener, y de un hombre tan sabio que se puede presumir que tuvo padrones ciertos de Portugal.

Está así en los padrones de todas las Cartas hechas en Castilla, especialmente de Nuño García[2], que fue muy gran oficial de hacerlas, y trató de tener los mejores padrones que pudo, y cuando las hizo y tuvo los padrones no había esta cuestión ni él hacía sino según que venían los padrones de Portugal, que aquí nunca en esto pensaron hasta el año de 1516 pasado, [en] que se comenzó a tratar de esta diferencia entre Castilla y Portugal.

Está así en la Carta que vi de Esteban Gómez portugués[3]. Está así en la Carta que vi en poder de Simón de Alcazaba[4], hecha en Portugal.

Está así en la Carta que hizo aquel Héctor, creo que de Coimbra, hecha en la India en un pergamino de puerco. Está así en los padrones de fray Tomás.

Hay relaciones de todos estos portugueses y otros muchos navegantes [¿con los?] que comuniqué y me informé, y otras muchas Cartas y figuras que vi a propósito de este negocio de que se va tratando.

Está así en el globillo que hizo en Portugal aquel gran piloto que se emborrachaba, [de] cuyo nombre no me acuerdo pero por aquella seña, y [por] ser muy famoso, fue muy conocido.

Está así en las Pomas [= globos terráqueos] del obispo de Burgos, Fonseca[5]; y [en las] del Licenciado Vargas[6], y en otras infinitas, hechas gran tiempo antes que se sospechase cosa de estas, ni hubiese cuestión de ellas.

Pruébase más esto porque las Cartas del mar Mediterráneo concuerdan con lo dicho del Océano, según parece por todas las Cartas viejas y nuevas de Levante [= del Mediterráneo] hechas en Mallorca, Génova, en Vizcaya[7] y en Venecia, de las cuales he visto mas de 200 y tenido y medido muchas; especialmente tres, una vizcaína, y la de Nuño, y la del conde de Salamanca, la de Juan de Béjar[8], la de fray Antonio de Logroño[9], y sobre todo la que tengo vieja, y otra de molde [= impresa], que es presumible que para imprimirla buscaran el mejor padrón que se pudo tener.

Concuerdan también todas las italianas de molde, y otras mil Cosmografías[10]; las dos cartas Arábigas [= en árabe] que eran del arcediano de Toledo[11], y otras innumerables que se han visto.

Sobre todo se prueba, con la irrefragable autoridad de Ptolomeo en lo que él pudo saber, y morando en Alejandría lo pone a la letra, ni más ni menos que estas Cartas marinas.

Se comprueba también con todas las tablas de los astrólogos [= tablas de coordenadas], que ponen a Alejandría en lo mismo que las Cartas, que son el Rey don Alfonso[12], Alí Aben Ragel[13], Zacuto[14], los Almanaques de Alemania[15], Juan de Sacrobosco[16], y todas las tablas del mundo.

Confírmase, y corrobórase más porque Ptolomeo pone a Ormuz, ciudad muy conocida de los portugueses, que no se puede negar que sea ella porque está en la estrechura del mar Pérsico, pasado luego allí al Oriente junto al Estrecho, la cual pone formadamente como las navegaciones susodichas. Que es cosa que quien lo notare se espantará de la diligencia de Ptolomeo, que él solo en lo que fue próximo a él es de más autoridad y crédito que cien otros autores.

Confórmase mas lo dicho con un Mapa en globo, que fue del Rey de Nápoles don Alfonso[17], el cual está así como está dicho.

Confírmase también con otro Mapa en plano, en figura redonda, hecha en Londres[18]. Además de esto, con muchas navegaciones a la Tierra Santa, que seria muy prolijo decirlas.

Pues en cosa tan clara como el Sol, substraen 16 grados que harán desde el principio del mar Bermejo hasta el cabo de Comorín, y de allí a Gamispola, y de allí a Malaca, y de Malaca a Maluco. Y aun pasando casi en todo esto con sus padrones, es Maluco con más de 20 grados de la Demarcación de Castilla; y enmendándolos por Cartas viejas de Portugal, y de los que de allá lo dicen, son más de 30 grados dentro de la Demarcación de Castilla.

Hay más para lo del mar Mediterráneo: los Itinerarios, que todos ponen la misma cantidad que está dicha, y el de Antonio Pío[19] es de gran autoridad.

Podríanse traer también para lo del mar Mediterráneo, en prueba de lo dicho, historias y adminículos que hiciesen más autoridad, que de cosa profana y semejante se podrían traer, pero es superfluo traer más de lo dicho en cosa tan manifiesta.

Es de notar que es muy cierto el tomar de las alturas y latitud pero, para el cosmógrafo que hace por relaciones [¿geométricas?], más cierto se estriba en la longitud: porque saber a qué hora vieron comenzar tal eclipse, todos lo saben, y de todos se pueden informar; pero tomar la altura, [en] especial antiguamente, pocos lo hacían porque los que navegaban no tomaban altura como ahora. Tráese esto en favor de la longitud de Ptolomeo, al cual en lo que alcanzó, y cercano a donde él vivía, se le debe de dar crédito antes que a otro alguno.

Lo dicho se confirma, y queda sin duda ninguna, por los Itinerarios que algunos han escrito de algunos viajes que hacia el Occidente se han hecho después del año de 1519, especialmente el que tradujo Transilvano[20] de un Portugués, y el que escribió Antonio Gafeta[21], que concuerdan con Ptolomeo; poniendo a Gilolo, que es el Catigara, en los [mismos] grados de España por el Occidente que [los que] le puso Ptolomeo por el Oriente, que es cosa bien notable.


[1] En una real cédula fechada en Burgos a 10 de abril de 1524, justo antes del comienzo de la Junta de Badajoz, se mencionan unas “cartas de navegar que decís que tenéis aviso, que estan en poder de Francisco de Lerma, vecino desta cibdad”; transcrita en Martín Fernández de Navarrete (1837), Colección de los viajes…, tomo IV, pp.330-332

[2] Nuño García de Toreno, “piloto y maestro de cartas de navegar” de la Casa de Contratación desde 1519 hasta su muerte en 1526. Se conserva un mapa firmado por él, fechado en 1522, y se le atribuye el planisferio anónimo llamado “de Salviati”. Se sabe además que la expedición de Magallanes llevaba 23 “cartas de marear” hechas por él.

[3] Esteban Gómez (ca. 1483 – 1538), navegante y explorador portugués al servicio de la Corona de Castilla. En la cédula del 10 de abril de 1524 citada más arriba se menciona una carta de navegar “quel piloto Estéban Gomez dió al coronel Espinosa”.

[4] Simón de Alcazaba y Sotomayor (1470 – 1535), igualmente descubridor portugués que navegó bajo bandera castellana. Fue uno de los enviados por el rey de Castilla a la Junta de Badajoz pero tuvo que abandonarla.a petición de la delegación portuguesa.

[5] Juan Rodríguez de Fonseca (1451 – 1524), encargado por los Reyes Católicos de organizar el descubrimiento y conquista de las Indias. Pedro Mártir de Anglería afirmó haber visto en su casa «una esfera sólida del Universo» que mostraba las tierras recién descubiertas, así como muchos mapas. (Década II, Libro X. Fechada a 4 de diciembre de 1514)

[6] Supongo que se trata de Francisco de Vargas, muerto en 1524, consejero de los Reyes Católicos y después de Carlos I, bajo los que desempeñó numerosos cargos públicos.

[7] Antes de leer este párrafo nunca había oído hablar de mapas del Mediterráneo hechos en Vizcaya en épocas tan antiguas.

[8] Ignoro de quién puede tratarse. El cónsul castellano en Florencia en 1535 se llamaba Juan de Béjar.(fuente).

[9] Cronista del convento de San Pablo de Burgos, ciudad de donde era originario Ruiz de Villegas. Antes había sido confesor de Pascual de Ampudia, obispo de Burgos hasta su muerte en Roma en 1512.(fuente)

[10] Las ediciones en latín de la Geografía de Ptolomeo realizadas en los siglos XV y XVI solían titularse Cosmographia.

[11] Me pregunto cuáles serían estos dos mapas en árabe. Una de las personas que ocupó el cargo de arcediano de Toledo en vida de Pedro Ruiz fue Francisco de Mendoza y Bobadilla, futuro cardenal que a su muerte en 1566 legó a la Biblioteca del Escorial una gran colección de códices que incluía manuscritos en árabe.

[12] Alfonso X el Sabio, rey de Castillla y de León (1221 – 1284) ordenó compilar una tabla actualizada de coordenadas geográficas en 1272. El original se ha perdido pero se conserva una copia posterior de estas “Tablas Alfonsíes” (BN Ms. 4238) con las coordenadas de 4 regiones y 22 ciudades.

[13] Abu-l-Hassan ‘Ali ibn Abi-l-Rigal, astrólogo del siglo XI. Una de sus obras fue traducida al castellano en la corte del rey Alfonso X. Ignoro si contiene una tabla de coordenadas geográficas. Ediciones posteriores impresas en latín sí que contienen listas de coordenadas. (Edición del 25 de julio de 2012: La versión en castellano del tratado de Abi-l-Rigal sí que contiene una tabla de coordenadas. Su contenido, así como el de la tabla de la versión en latín, puede consultarse en esta entrada.)

[14] Abraham Zacut (ca. 1450 – ca. 1515), astrónomo castellano que tuvo que exiliarse al ser expulsados los judíos en 1492. Compiló sendas tablas de coordenadas geográficas para dos de sus obras: el Hajibbur hagadol, escrito en hebreo y conservado en cuatro manuscritos; y el Almach perpetuum, publicado en latín en Portugal en 1496.

[15] Entre las muchas obras con tablas de coordenadas producidas en tierras germánicas, el nombre usado por Pedro Ruiz me sugiere que se trata de alguno de los almanaques de Regiomontano (Johannes Müller von Königsberg, 1436 – 1476) impresos en Nuremberg a finales del siglo XV.

[16] Johannes de Sacrobosco (John of Holywood), astrónomo inglés del siglo XIII.

[17] Puede tratarse de Alfonso V de Aragón y I de Nápoles (1396 – 1458) o bien de Alfonso II de Nápoles (1448 – 1495).

[18] En 1448 el veneciano Andrea Bianco firmó en Londres un mapa del Atlántico, probablemente dibujado con anterioridad en Italia, pero no es “en figura redonda”. Del mismo autor se conserva un mapamundi circular en un atlas fechado en 1436 pero que no indica lugar de realización. El siguiente mapa hecho en Inglaterra que se conserva es un esbozo fechado en 1539 (fuente).

[19] El itinerario de Antonino es un texto romano que describe las principales calzadas del Imperio, indicando poblaciones y distancias entre ellas.

[20] Maximilianus Transilvanus publicó en 1522 la primera crónica conocida de la expedición de Magallanes y Elcano, titulada De Moluccis Insulis.

[21] Antonio Pigafetta escribió una relación de la expedición de Magallanes y Elcano que envió a varias personalidades importantes europeas. De su manuscrito se imprimió en París un extracto en francés, el cual luego publicó traducido al italiano Ramusio en Venecia en 1536.

Transcripción exacta

CAP.VIII. En que se pone lo que Pedro Ruyz de Villegas natural de Burgos, y uno de los seys juezes nombrados para la determinacion de las diferencias entre Castilla y Portugal, acerca de la longitud de las Molcucas.

(…)

Corroborase ser assi de necessidad, por las nauegaciones hechas desde la isla de San Antonio, y de Cabo verde, al Cabo de Buena Esperança: y desde alli al Cabo de Guardafu, donde comiença el mar Bermejo, con lo siguiente.

Primeramente, porque assi està en la Carta que muchos años ha que se hizo en Portugal, por el mas famoso de aquel tiempo, la qual vi en poder de Francisco de Lerma, vezino de Burgos, y hecha de las primeras quando se descubrio la India, y guardada la verdad simplemente, sin arecion de nada de lo de aora.

Esta assi tambien en lo de Guispuche, que entonces huuo por padrones que se podian auer, y de vn hombre tan sabio, que se puede presumir que huuo padrones ciertos de Portugal.

Está assi en los padrones de todas las Cartas hechas en Castilla, especialmente de Nuño Garcia, que fue muy grande oficial de hazerlas, y trabajò de auer los mejores padrones que pudo, y quando las hizo y hubo los padrones, no auia esta question, ni el hazia sino segun que venian los padrones de Portugal, que aca nunca en esto pensaron, hasta el año de 1516. passado, que se començo a tratar desta diferencia entre Castilla y Portugal.

Está assi en la Carta que vi de Esteuan Gomez Portugues. Está assi en la Carta que vi en poder de Simon de Alcaçaba, hecha en Portugal.

Está assi en la Carta que hizo aquel Hector, creo que de Coimbra, hecha en la India en vn pergamino de puerco. Está assi en los padrones de fray Tomas.

Ay relaciones de todos estos Portuguesses, y otros muchos nauegantes que comuniquè, y me informè, y otras muchas Cartas y figuras que vi al proposito deste negocio, de que se va tratando.

Está assi en el globillo que hizo en Portugal aquel gran Piloto que se emborrachaua, cuyo nombre no me acuerdo, pero por aquella seña, y ser muy famoso, fue muy conocido.

Está assi en las Pomas del Obispo de Burgos, Fonseca: y del Licenciado Vargas: y en otras infinitas, hechas gran tiempo antes que se sospechasse cosa destas, ni huuiesse question dellas.

Prueuase mas esto, porque las Cartas del mar Mediterraneo concuerdan con lo dicho del Occeano, segun parece por todas las Cartas viejas y nueuas de Leuante, hechas en Mayorca, Genoua, en Vizcaya, y en Venecia, de las quales he visto mas de 200. y tenido, y medido muchas : especialmente tres, vna Vizcayna, y la de Nuño, y la del Conde de Salamanca, la de Iuan de Bejar, la de fray Antonio de Logroño, y sobre todo, la que tengo vieja, y otra de molde, que es de presumir, que para imprimirla buscaron el mejor padron que se pudo auer.

Concuerdan tambien todas las Italianas de molde, y otras mil Cosmografias: las dos cartas Arabigas que eran del Arcediano de Toledo, y otras innumerables que se han visto.

Sobre todo se prueua, con la irrefragable autoridad de Ptolomeo, en lo que el pudo saber, y morando en Alexandria lo pone a la letra, ni mas ni menos que estas Cartas marinas.

Comprueuase tambien con todas las tablas de los Astrologos, que ponen a Alexandria en lo mismo que las Cartas, que son el Rey don Alõso, Ali Auen Ragel, Zacuto, los Almanaques de Alemaña, Iuan de Sacrobosco, y todas las tablas del mundo.

Confirmase, y corroborase mas, porque Ptolomeo pone a Ormuz, ciudad muy conocida de Portuguesses, que no se puede negar ser ella, porque es en la estrechura del mar Persico, passado luego alli al Oriente, junto al Estrecho, la qual pone formadamente como las nauegaciones suso dichas: que es cosa, que quien lo notare se espantarà de la diligencia de Ptolomeo, que el solo en lo que fue propinquo a el, es de mas autoridad y credito, que cien otros autores.

Conformase mas lo dicho, con vn Mapa en globo, que fue del Rey de Napoles don Alonso, el qual està assi como està dicho.

Confirmase tambien con otro Mapa en plano, en figura redonda, hecha en Londres. Demas desto, con muchas nauegaciones a la tierra Santa, que seria prolixidad dezirlas.

Pues en cosa tan clara como el Sol, substraen 16.grados, que haran desde el principio del mar Bermejo hasta el Cabo de Comori, y de alli a Gamispola, y de alli a Malaca, y de Malaca a Maluco, y aun passando casi en todo esto con sus padrones, es Maluco con mas de 20.grados de la Demarcacion de Castilla: y enmendandolos por Cartas viejas de Portugal, y de los que de alla lo dizen, son mas de 30.grados dentro de la Demarcacion de Castilla.

Ay mas para lo del mar Mediterraneo, los Itinerarios, que todos ponen la misma cantidad que està dicha, y el de Antonio Pio es de gran autoridad.

Podrianse traer tambien para lo del mar Mediterraneo, en prueua de lo dicho, historias y adminiculos que hiziessen mas autoridad, que de cosa profana y semejante se podrian traer, pero es superfluo traer mas de lo dicho en cosa tan manifiesta.

Es de notar, que es muy cierto el tomar de las alturas y latitud, pero para el Cosmografo que haze por relaciones, mas cierto se estriba en la longitud: porque saber a que hora vieron començar tal Eclypse, todos lo saben, y de todos se pueden informar: pero tomar el altura, especial antiguamente, pocos lo hazian, porque los que nauegauan no tomauan altura como aora. Traese esto en fauor de la longitud de Ptolomeo, al qual en lo que alcançò, y cercano a donde el viuia, se le deue de dar credito antes que a otro alguno.

Lo dicho se confirma, y queda sin duda ninguna, por los Itinerarios que algunos han escrito, de algunos viajes que hàzia el Occidente se han hecho, despues del año de 1519. especialmente el que traduxo Transiluano de vn Portugues, y el que escriuio Antonio Gafeta, que concuerdan con Ptolomeo; poniendo a Gilolo, que es el Catigara en los grados de España, por el Occidente, que le puso Ptolomeo por el Oriente, que es cosa bien notable.


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