Historia y Mapas

Blog sobre mapas antiguos y descubrimientos geográficos

Ya está disponible gratis el volumen 3 de The History of Cartography

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La imagen muestra los volúmenes 1 y 2 (en tres tomos) de The History of Cartography, que ya estaban disponibles gratis desde 2012.

 

La obra más importante para los estudiosos de la historia de la cartografía es la monumental The History of Cartography, publicada por la Universidad de Chicago. Organizada cronológicamente, el primero de sus volúmenes apareció en 1987; el segundo, dividido en tres libros, entre 1992 y 1998; y el tercero, dedicado a la cartografía en la Europa del Renacimiento, en 2007. En la actualidad se está trabajando en los volúmenes siguientes.

A principios de 2012 la editorial decidió facilitar el acceso a esta obra y para ello colgó en su web el contenido de los volúmenes 1 y 2 en PDF: texto íntegro, con todas las imágenes, a precio cero. Ahora han añadido el volumen 3, que puede descargarse por capítulos en los enlaces siguientes: Parte 1 y Parte 2.

El volumen 3 contiene 2272 páginas en total, escritas por grandes especialistas y con una edición muy cuidada. Se trata de una estupenda noticia tanto para los investigadores como para los meros aficionados a los mapas antiguos. Aplaudo la decisión de la editorial, radical, sabia y generosa. Ojalá cunda el ejemplo.

Written by Luis A. Robles Macías

4 julio, 2013 at 6:30 pm

La longitud del Mediterráneo a través de la historia

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Detalle de la carta universal de Diego Ribero (Sevilla, 1529), uno de los mapas más antiguos con un Mediterráneo aparentemente exacto.

Detalle de la carta universal de Diego Ribero (Sevilla, 1529), uno de los primeros mapamundis con un Mediterráneo aparentemente exacto.

 

Al hablar de “errores cartográficos” en mapas antiguos solemos pensar en regiones exóticas, apenas exploradas por los europeos, o en islas míticas perdidas en el océano. Sin embargo el mar Mediterráneo, bien conocido y navegado desde la más remota antigüedad, aparece distorsionado – excesivamente alargado – en la mayoría de los mapas publicados hasta bien entrado el siglo XVIII. Esta paradoja había atraído la atención de algunos historiadores, sobre todo en el siglo XIX, pero hasta ahora faltaba un estudio exhaustivo del tema.

En un artículo, recién publicado en la revista e-Perimetron, analizo el error de la longitud del Mediterráneo en 124 mapas, 6 globos terráqueos y 36 listas de coordenadas de orígenes y épocas muy diversos. Los resultados confirman algunas de las grandes tendencias ya apuntadas previamente, en particular el hecho de que el principal culpable del error fue el alejandrino Claudio Ptolomeo. También salen a relucir excepciones intrigantes: mapas y tablas de coordenadas muy exactos, que hasta ahora habían pasado prácticamente desapercibidos; y se rebate la teoría que otorgaba a astrónomos como Kepler un supuesto protagonismo en la mejora de la exactitud de los mapas del Mediterráneo.

El artículo (en inglés) está en acceso libre en el siguiente enlace:

The longitude of the Mediterranean throughout history: facts, myths and surprises

La tabla con los resultados completos también está disponible gratis en formato OpenOffice o en formato Excel.

Written by Luis A. Robles Macías

4 junio, 2014 at 4:03 am

“El Atlas de El Escorial es uno más dentro de mi familia”: entrevista a Antonio Crespo

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Portada del libro "Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI"Antonio Crespo (Madrid, 1961) acaba de ver su libro Los grandes proyectos cartográficos nacionales en el siglo XVI publicado por el Instituto Geográfico Nacional. En él sintetiza más de quince años de investigación sobre tres proyectos iniciados en el siglo XVI por la corona española para levantar mapas detallados de la península Ibérica: la Descripción y Cosmografía de Hernando Colón, el Atlas de El Escorial y el mapa de Esquivel. Los tres son grandes desconocidos incluso para la mayoría de los historiadores de la cartografía y sorprenden por la cantidad de información geográfica que llegaron a acumular. El libro se puede descargar gratis desde la web del IGN.

Ingeniero técnico en Topografía y doctor en Geografía, Antonio Crespo comenzó su carrera en el Servicio de Fotogrametría del IGN en Madrid. Por motivos familiares hace 23 años tuvo que dejar ese trabajo, “muy a mi pesar porque me encantaba”, y trasladarse a Valladolid, donde trabaja actualmente como Jefe de Servicio de Informática en el Catastro.

 

-         ¿Cómo surgió tu interés por los mapas antiguos?

-         Cuando estudiaba en la Escuela de Topografía de Madrid había un profesor –Francisco Vázquez Maure– que era un apasionado de los mapas antiguos y de vez en cuando nos contaba historias sobre portulanos o relataba las aventuras de la medición del arco de meridiano en el Ecuador a mediados del siglo XVIII. Desde entonces fui leyendo cosas sueltas, sin orden ni concierto, y visitando exposiciones de mapas antiguos. Cuando llegué a Valladolid estudié Geografía y mi mujer me animó a seguir con el doctorado. Encontré el tema de la tesis en el catálogo de una exposición de mapas antiguos que acababa de visitar. Había un artículo sobre un misterioso mapa del siglo XVI: el Atlas de El Escorial, que sorprendentemente había sido estudiado por aquel profesor mío que narraba como nadie las aventuras y pormenores de los viejos mapas. Desde entonces, ese Atlas es uno más dentro de mi familia y todo lo que esté relacionado con la cartografía antigua tiene un plato en nuestra mesa.

-         Háblanos de tu trayectoria investigadora.

-         Realicé la tesis doctoral sobre El Atlas de El Escorial, un manuscrito del XVI compuesto por un mapa índice y veinte hojas. Para analizar este mapa me empeñé en estudiar con detalle todos los mapas previos y los posteriores, de manera que mis conocimientos de la cartografía de los siglos XV al XVIII aumentaron sin querer. Trabajé solo durante mucho tiempo hasta que me puse en contacto con Isabel Vicente Maroto, quien había publicado varios trabajos sobre el cosmógrafo Alonso de Santa Cruz. Ella me enseñó a ser riguroso, a no aventurar hipótesis sin justificarlas y me “obligó” a presentar la Tesis. Yo no tenía ningún interés en terminarla y seguía recopilando datos sin cesar, pero seguí su consejo y en seis meses resumí el trabajo de diez años. Por el camino fueron surgiendo cosas variopintas: el análisis de la edición facsímil de una Geografía de Ptolomeo del siglo XV (conocida como el Petit Ptolomeo) que se halla en la Biblioteca Nacional de París; catalogar mapas de coleccionistas para exposiciones; ponencias y artículos para congresos y revistas; conferencias; y lo que ahora me resulta más divertido, pequeños artículos divulgativos. En los últimos 5 años me he especializado en los grandes proyectos cartográficos españoles del siglo XVI y XVII, trabajo –o eso intento– en los Itinerarios de Hernando Colon y en descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos Pedro de Esquivel, Juan Bautista Labaña y Gabriel de Santa Ana.

-         ¿Cuáles han sido tus principales hallazgos?

-         Están relacionados con la Cartografía del XVI y del XVII. Mis trabajos parten fundamentalmente de las investigaciones realizadas por Gonzalo Reparaz, Francisco Vázquez Maure y Ángel Paladini. A partir de ellos, tras el análisis detallado de los documentos originales y la búsqueda de documentos en archivos y bibliotecas, aporto pruebas para demostrar que el Atlas de El Escorial, un mapa sin firma ni fecha, fue confeccionado por Alonso de Santa Cruz entre 1539 y 1545. También ofrezco información que permite demostrar que Pedro de Esquivel trabajaba en un mapa de España hacia 1555 por encargo de Felipe II.  Dada mi formación como topógrafo, era inevitable descifrar las libretas de campo de los cosmógrafos citados. A partir de ellas se explica cómo era el trabajo de campo para trazar mapas precisos –lo eran para aquella época–, los métodos topográficos que empleaban, la forma de medir los ángulos y las distancias, los instrumentos de medida, las técnicas para dibujar los datos de campo, como construían tablas de coordenadas, etc…  Por otro lado, el gran logro que hemos de conseguir los investigadores es la divulgación de nuestros trabajos entre el público no especializado, convirtiendo nuestras sesudas páginas en una lectura amena que consiga que los lectores disfruten con las historias que ofrece la historia de la cartografía.

-         ¿Cuáles son las principales preguntas aun sin responder en tu campo de investigación?

-         Son muchas. Constatar hechos a partir de documentos de hace cuatrocientos y quinientos años es complejo. Partimos de cartas de los cosmógrafos explicando sus trabajos al rey, solicitudes de pago, nombramientos… casi todo son documentos oficiales en los que hay que leer entre líneas. Muy pocas veces hallamos cartas personales y notas que nos hablen de la vida y los trabajos de los cosmógrafos con claridad. La información que poseemos es como coger un puñado de arena de la playa: cuando aprietas la mano los granos se escapan entre los dedos. Por ello es importante localizar más datos que confirmen nuestras hipótesis y afirmaciones. En mi caso las preguntas están relacionadas con la vida y los trabajos de los cosmógrafos españoles y portugueses, de quienes me gustaría confeccionar –en un futuro lejano– biografías rigurosas y documentadas.

-         ¿Cómo has compaginado tu investigación con tus obligaciones familiares y profesionales?

-         Con la familia sin grandes problemas: mi santa esposa y mi paciente hija han facilitado mi labor y han incorporado el asunto de los mapas antiguos a sus vidas. Durante las vacaciones me dejan visitar los archivos y a veces me ayudan a buscar documentos, imágenes o a descifrar fotocopias. Lamentablemente los trabajos de investigación no me libran de las tareas domésticas. Otra cosa es el entorno laboral, donde solo una vez encontré apoyo y no ha servido de precedente. Para dar conferencias o asistir a congresos he de coger vacaciones, aun cuando existe la posibilidad de representar al organismo para el que trabajo, y por supuesto la financiación corre toda de mi cuenta. Cuando no eres profesor universitario, las cosas son más difíciles: si te invitan a formar parte de un equipo de investigación no puedes ser inscrito como investigador principal, no figuras en los “papeles” y algunos gastos –léase comida y alojamiento– no se contemplan. No obstante, gracias a estos grupos de trabajo he recibido alguna ayuda económica, que no suele superar los 400 euros al año y que se esfuman en fotocopias, gastos de desplazamiento y algún que otro libro.

-         ¿Alguna vez te has planteado dedicarte exclusivamente a investigar?

-         En 2005 solicité una beca Fullbright pero me fue denegada. Mis investigaciones han llegado a un punto en el que necesito consultar archivos nacionales y extranjeros y además muchas horas para desarrollar las libretas de campo de los cosmógrafos del XVI. Como necesito un sueldo y no me puedo permitir el lujo de vivir sin trabajar, he aplazado todas estas labores para cuando me jubile. Los investigadores independientes como yo, no vinculados a la universidad, no tenemos sitio en el sistema español de investigación.

-         ¿Qué consejos les darías a jóvenes investigadores españoles en Historia de la Cartografía? 

-         No sé dar consejos. Solo puedo decir que la Historia de la Cartografía no da para vivir. He visto a jóvenes investigadores abandonar magníficos proyectos porque han encontrado un trabajo de verdad, donde pagan de verdad. También he visto cómo se han rescindido los contratos a prometedores becarios y contemplo cómo otros Ingenieros en Topografía y Geodesia interesados en la cartografía antigua –mi hija, sin ir más lejos– han tenido que marcharse a Alemania a buscar un sueldo y un futuro. La historia de la cartografía española se reduce a trabajos aislados realizados por investigadores entusiastas, que tras varios años suelen abandonar cansados y aburridos. Yo mismo, que veo cómo se acaba mi ciclo, he optado por publicar las investigaciones realizadas para que otros tomen el relevo.

Written by Luis A. Robles Macías

10 enero, 2014 at 5:56 am

Muchas gracias

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Muchas gracias a las 7.200 personas que visitaron este blog en 2013, a los que dejaron comentarios y a los que lo dieron a conocer en redes sociales.

¡Feliz 2014 a todos!

Haz click aquí para ver las estadísticas completas.

 

Written by Luis A. Robles Macías

2 enero, 2014 at 9:40 pm

Publicado en En español

Curso de posgrado sobre mapas medievales

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Cartel del curso

El CSIC organiza en Madrid un curso de posgrado sobre los mapas medievales. Consta de ocho seminarios de tres horas de duración y  cinco visitas a bibliotecas.

La inscripción está abierta hasta el 22 de septiembre.

Sitio web del curso: http://www.cchs.csic.es/es/content/mapasmedievales

Written by Luis A. Robles Macías

12 septiembre, 2013 at 4:44 am

El mapa de Vinlandia fue falsificado sobre un manuscrito robado de la Seo de Zaragoza

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Mapa de Vinlandia. Imagen de dominio público cortesía de Wikimedia Commons.

Un investigador escocés podría haber probado por fin, de manera definitiva, que el mapa de Vinlandia es falso. Este famoso mapamundi, que muestra tierras norteamericanas a pesar de estar trazado en un pergamino del siglo XV, ha hecho correr ríos de tinta desde su presentación al público por la Universidad de Yale en 1965. El texto y el trazado del mapa presentan varios anacronismos incompatibles con una fecha de realización tan antigua y, quizás la prueba de falsedad más importante presentada hasta la fecha, varios análisis químicos de la tinta han revelado que probablemente el mapamundi fue dibujado en el siglo XX.

John Paul Floyd, investigador independiente afincado en Glasgow, ha descubierto ahora que los manuscritos medievales con los cuales está encuadernado el mapa fueron expuestos al público en 1892 en la Exposición Histórico-Europea de Madrid. Todo indica que no había ningún mapamundi entre ellos en ese momento, por lo cual se puede concluir que fue dibujado más tarde. El volumen había sido cedido para la exposición por la Seo de Zaragoza, y se da la circunstancia de que en los años 1950 fueron robados de ella cientos de libros y manuscritos antiguos. En 1964 se condenó por este robo al italiano Enzo Ferrajoli, que no es ni más ni menos que la persona que vendió el mapa de Vinlandia en 1957 a un tratante que a su vez se lo vendió a Yale. Nunca se había sabido de dónde lo había sacado Ferrajoli; el hallazgo de Floyd aclara ahora este enigma.

Floyd también ha encontrado indicios en el trazado del mapa que delatan que el falsificador quiso copiar el mapamundi de Andrea Bianco de 1436 pero usó para ello una reproducción publicada en 1782, que presenta pequeñas diferencias con el original. Al menos una de esas diferencias se observa también en el mapa de Vinlandia.

Floyd está terminando un libro, para el que le deseo encuentre rápidamente editor, en el que presentará los resultados detallados de sus pesquisas. Entre tanto me pregunto si las autoridades españolas podrían empezar a reclamarle a la Universidad de Yale la devolución del libro robado de Zaragoza, junto con el “mapa de Vinlandia” dibujado en él.

Más información:

Petróleo en el delta del Orinoco en 1813

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"En esta isla hai brea / metales, y asperon."

“En esta isla hai brea / metales, y asperon.” Imagen rotada respecto al original para facilitar la lectura del texto.

En el Archivo General de Indias de Sevilla se termina estos días una exposición titulada Hacia un Mundo Nuevo. Revoluciones, libertad e independencias en España y América. 1808 – 1814. Entre muchos objetos interesantes un mapa me llamó la atención. Se trata de un boceto manuscrito que realizó fray Francisco de Andújar en Guayana en julio de 1813 en circunstancias bien dramáticas que reflejó en su largo título:

Mapa de las provincias de Cumaná y Barcelona, con el cañón del río Orinoco desde Guayana a sus bocas, trabajado originalmente por Fray Francisco de Andújar, que dirige este segundo borrón al Sr.Magistral de la Santa Yglesia de Cádiz, Dr. D. Antonio Cabrera, para que la presente a la Superioridad que tenga a bien, por si la nueva sublevación que viene por Barinas quitando la vida a todo sacerdote me alcanza y no tengo más tiempo de mandar en limpio este trabajo.

El detalle curioso que encontré en este mapa es una breve inscripción de dos líneas que el autor anotó en una zona del delta del Orinoco situada al este del río Guanipa, entre el caño Mánamo y el caño Pedernales: En esta isla hai brea / metales, y asperon.” Esa mención de la “brea” podría ser una de los primeros testimonios cartográficos de la presencia de petróleo en el delta del Orinoco, actualmente territorio de Venezuela.

El diccionario de la Academia de la Lengua de 1817 definía brea como “Betun artificial, compuesto de pez, sebo, resina y otros ingredientes entre sí mezclados, con que se da un baño á los navíos y xarcias para preservarlos del sol y del agua” y a su vez betún como “materia combustible de diferentes colores, algo semejante á las resinas, que se encuentra en la superficie y entrañas de la tierra, y contiene un ácido particular, como el sucino y otros”. Supongo que fray Francisco de Andújar se refería en su nota a un producto natural, y por tanto quería decir más bien betún y en concreto un tipo pesado de petróleo que afloraba espontáneamente en aquella región.

En la página web de Petróleos de Venezuela S.A. dedicada a la Región Deltana se mencionan estos afloramientos naturales: “En el sistema deltano oriental se conocen algunas manifestaciones superficiales de hidrocarburos: el Lago de asfalto de Guanoco con 350 hectáreas, los menes de los Caños Guanoco y La Brea en el delta del río San Juan y en los afloramientos cretácicos que constituyen el extremo oriental de la Serranía del Interior. Cerca de la boca del río Guanipa, al oeste de Pedernales, existe una filtración de petróleo pesado que llegó a cubrir un área de 250 m². En la Punta Pedernales y en Capure surgen emanaciones de petróleo y gas asociadas a los flujos de barro que caracterizan la estructura del campo petrolífero de Pedernales.”

Se puede visualizar el mapa de fray Francisco a través del portal PARES, utilizando la signatura Archivo General de Indias,MP-VENEZUELA,250. Es una imagen de alta resolución pero por desgracia manchada por una enorme marca de agua del Ministerio de Educación español.

Written by Luis A. Robles Macías

17 abril, 2013 at 1:19 am

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